10 formas en que Internet cambió la maternidad para siempre

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El 17 de mayo es el Día de Internet. Pretende dar a conocer las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para mejorar el nivel de vida de los pueblos y de sus ciudadanos. Las madres también somos pueblo e Internet también nos cambió la vida.

Soy de las que cree que la tecnología nos brinda más oportunidades que riesgos y, sobre todo, sé que dejar a nuestros hijos solos en un mundo conectado es abandonarlos en un mar gigante sin ningún mojón. Ellos son nativos digitales, nosotros no podemos ser deportados. Internet nos obliga a actualizar mucho más que las aplicaciones de nuestro celular.

La maternidad nos conecta, aunque no lo deseemos, con otras madres. Pasamos a formar parte de un grupo que no reconoce fronteras. Y esto ya ocurría antes de que Internet esté siquiera en la cabeza de las personas. Hoy, la posibilidad de vivir conectados (entre nosotros, con nuestros hijos, con las ideas y con la actualidad) modificó el modo en el que nos relacionamos y también la manera en la que ejercemos nuestra maternidad.

  1. Las consultas populares: Desde cómo evitar las náuseas en el primer trimestre del embarazo hasta a qué hora salen los nenes del colegio. Todo se resuelve en Google o se consulta en un grupo de WhatsApp. Es posible que tanta inmediatez nos deje sin memoria para recordar el número de teléfono de casa, pero para qué la necesitamos, si justamente está Internet…
  2. Las preguntas infantiles: Con el ejercicio del uso de los buscadores del punto 1, no importa lo que pregunten, no importa el momento. La Internet es móvil y podemos responder casi todo en casi cualquier momento. Por las dudas, como le decimos a La Mayor cuando tiene que entregar un trabajo práctico: “Wikipedia no es fuente”. El exceso de información, no siempre validada, puede ser incluso más vacía que la falta de información. Con el tiempo, esto transmuta en “Internet es el mejor asistente para las tareas escolares”, sobre todo los domingos a la noche.
  3. La seguridad: Honestamente, no sé cómo nuestros padres nos criaron sin plan de datos. Si no tuviéramos la posibilidad de geolocalizar a La Mayor o de comunicarnos con la velocidad de un chat, la nena seguiría pensando que volver del colegio en colectivo es hacer turismo aventura y que le está vedado.

Seguí leyendo los otros 7 puntos aquí (hacé click). 

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