8 reglas para cuando le damos un celular a nuestro hijo mayor

0

¿Cómo, cuándo y por qué le damos un celular a nuestros hijos? Porque todos tienen. Por seguridad. Para no tener que escucharlo más pidiéndolo…

Cuando La Mayor empezó a tener cierta autonomía (es decir, empezó a cruzar el patio del colegio sola), expresó que dentro de los derechos universales del niño que se asoma a la pre adolescencia estaba el celular.

Esgrimió como excusa que muchos de sus compañeritos tenían, que ella podía usar sus ahorros, que le iba a servir para “estudiar”, que en ese caso no iba a usar más los nuestros y, por último, la carta sucia: la seguridad. Luego de que el padre le advirtiera que si era por seguridad la poníamos un chip debajo de la piel y todos contentos, nos detuvimos a evaluar seriamente el tema.

El primer paso fue darle un celular antiguo, de esos que parecen una depiladora pero con linterna, y declarar que era “el celular para los que salían de casa”, es decir, ella, porque los gatos no salen de casa y a La Menor no le dimos participación aún en esta cuestión. Ese teléfono dormía en la cocina, ahí se cargaba y sólo se podía agarrar cuando cruzaba la puerta de salida. No era muy atractivo el aparato, ella quería internet y redes sociales más que una línea, pero fue inteligente y no se quejó.

Con el tiempo, cuando vimos que no lo perdía, que recordaba cargarlo y que había entendido que no era para avisarnos que se había olvidado la merienda, evaluamos juntos hacer un upgrade de dispositivo.

Creemos que está bueno aprovechar los recursos disponibles y acompañarla en el aprendizaje de las nuevas tecnologías que, por otro lado, va a usar para trabajar, estudiar, la vida… y también es cierto que La Mayor estaba más grande y tenía que, por ejemplo, empezar a viajar sola en transporte público.

Como no estamos de acuerdo en que la nena tenga un celular con un precio que supere el salario mínimo vital y móvil, le preguntamos cuál le gustaba y elegimos uno lógico, luego le dijimos que ella pagaba la mitad y nosotros la otra mitad. Ahorró y lo logró.

Con el nuevo integrante en la familia nos dispusimos a establecer algunas reglas:

1. Necesitamos las claves (pero no para espiarla).
2. Nunca jamás habla o chatea con alguien que no conoce en la vida real-
3. Si lo pierde tendrá que ponerse a ahorrar para otro.

Seguí leyendo las reglas acá (Hacé click). 

Compartir.

Sobre el Autor

Dejar una Respuesta