Una de mis mejores amigas se casó con un pelotudo. Pero un pelotudo con mayúsculas.
El forro le socavó la autoestima durante años, la trató para el orto, cuando pudo no laburó, cuando laburó igual trataba de no colaborar, nunca un gesto de amor, cuando los nenes se quedaban dormidos, ella tenía que cargar al más pesado.
