Ando buscando algo para celebrar. Ocurre que como el Colón y el Tedeum son rehenes de varios pelotudos, me olvidé la escarapela y la nena en el acto en lugar de disfrazarse de dama antigua va a cantar la canción del mundial ando despistada. Y encima llueve.
Doscientos años son un imposible para una vida pero no parece mucho para un país. Como soy argentina, mujer y escéptica, me pregunto en esta patria dolida si aquel 25 de mayo estaban ya todos refregándose las manos para ver quién se llevaba la porción más grande de la torta o si eran realmente soñadores los que forjaron la revolución. Tal vez fue después que se fue todo a la mierda.
A los efectos prácticos es lo mismo. Si hoy vivamos a la patria somos progres, pero si lo hacíamos hace dos meses éramos fachos. Me han acusado. Justo a mí que estoy cada vez más partidariamente anarquista y políticamente democrática: Los detesto a todos por igual. No es falta de compromiso eh, es más bien honestidad con mis principios. Y critico desde la construcción. Yo hago patria. De mil manera hago y todos los días.
Que pena esta patria desmembrada. Qué angustia. Y que trabajo educar a mis hijas con la pasión profunda que siento por mi suelo a pesar de todo, contra viento y marea. A pesar y con pesar.
Será que sin melodrama, aunque amerita, mientras unos pocos mediocres multipartidarios se disputan a un pueblo agotado, al Chaqueño y al Lago de los Cisnes, pienso que todos tendremos varios Cisneros para derrotar en nuestras vidas. Mejor nos vamos haciendo a la idea.
Medios y dirigentes me tienen hoy, vísperas del bicentenario, los ovarios por el piso. Y me declaro en rebeldía contra la patria de los que defienden la propia quintita. Esa patria que se pone la escarapela del tapado para afuera y que cuelga del auto la banderita con el logo del candidato. Idiotas. Me declaro oposición de todos y defiendo mi patria. La propia que no es mía. La propia que es de todos los otros. Esos otros que disfrutan de la 9 de julio y del Teatro más lindo y que están hartos de tanta división mediocre y repitente.
Tengo esperanzas. No soy una boluda alegre. Sospecho en algún momento una segunda independencia. Es que soy de esa mayoría a veces silente, casi siempre sufriente y en el día a día ignorante pero triunfante, que desconoce todavía el poder de ver, a pesar de esta semana de mayo tormentosa, entre tanta nube y relámpago, un cielo claramente azul y blanco.
Y que viva la Patria. CARAJO.
Ando buscando algo para celebrar. Ocurre que como el Colón y el Tedeum son rehenes de varios pelotudos, me olvidé la escarapela y la nena en el acto en lugar de disfrazarse de dama antigua va a cantar la canción del mundial ando despistada. Y encima llueve.
Doscientos años son un imposible para una vida pero no parece mucho para un país. Como soy argentina, mujer y escéptica, me pregunto en esta patria dolida si aquel 25 de mayo estaban ya todos refregándose las manos para ver quién se llevaba la porción más grande de la torta o si eran realmente soñadores los que forjaron la revolución. Tal fue después que se fue todo a la mierda.
A los efectos prácticos es lo mismo. Si hoy vivamos a la patria somos progres, pero si lo hacíamos hace dos meses éramos fachos. Me han acusado. Justo a mí que estoy cada vez más partidariamente anarquista y políticamente democrática: Los detesto a todos por igual. No es falta de compromiso eh, es más bien honestidad con mis principios. Y critico desde la construcción. Yo hago patria. De mil manera hago y todos los días.
Que pena esta patria desmembrada. Qué angustia. Y que trabajo educar a mis hijas con la pasión profunda que siento por mi suelo a pesar de todo, contra viento y marea. A pesar y con pesar.
Será que sin melodrama, aunque amerita, mientras unos pocos mediocres multipartidarios se disputan a un pueblo agotado, al Chaqueño y al Lago de los Cisnes, pienso que todos tendremos varios Cisneros para derrotar en nuestras vidas. Mejor nos vamos haciendo a la idea.
Medios y dirigentes me tienen hoy, vísperas del bicentenario, los ovarios por el piso. Y me declaro en rebeldía contra la patria de los que defienden la propia quintita. Esa patria que se pone la escarapela del tapado para afuera y que cuelga del auto la banderita con el logo del candidato. Idiotas. Me declaro oposición de todos y defiendo mi patria. La propia que no es mía. La propia que es de todos los otros. Esos otros que disfrutan de la 9 de julio y del Teatro y que están hartos de tanta división mediocre y repitente.
Tengo esperanzas. No soy una boluda alegre. Sospecho en algún momento una segunda independencia. Es que soy de esa mayoría a veces silente, casi siempre sufriente y en el día a día ignorante pero triunfante, que desconoce todavía el poder de ver, a pesar de esta semana de mayo tormentosa, entre tanta nube y relámpago, un cielo claramente azul y blanco.
Y que viva la Patria. CarajoAndo buscando algo para celebrar. Ocurre que como el Colón y el Tedeum son rehenes de varios pelotudos, me olvidé la escarapela y la nena en el acto en lugar de disfrazarse de dama antigua va a cantar la canción del mundial ando despistada. Y encima llueve.
Una vez más y van… las veces en que leo otro texto tuyo donde identificarme. Donde hacer mías TODAS tus palabras.
Donde me doy cuenta que no soy el único que piensa así.
La única diferencia es que me es difícil dilucidar si lo único que nos queda, -lamentablemente- son sólo las esperanzas…
que viva la patria para todos los q dia a dia y sin pensar solo en nuestra quintita hacemos patria!