Cactus

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Música en los músculos, pigmentos luminosos.
Se sientan en tu alfombra, brindan con tus líquidos
y comparten instantáneas de tu familia.

Es el fuego de tu hogar y se afilian a tus listas.
Descansan en tus vacaciones y retozan en los segundos finitos de tu reloj.

También te magullan sus dolores que dejás
que desparramen en tu mesa y tus días.

Y ellos y vos la pasan bien y crees que lo entendés todo.

Pero te puede pasar que, muerto de sed, en el desierto de tu pesadumbre, intentando cerrar los brazos para que el sol impío te deje de comer el pecho, inhabilitado y clavado en tu suelo endeble, algunos pocos de aquellos te asistan al espejo de un oasis y te descubras cactus.

Te puede pasar.

Cualquiera baila cuando hay fiesta.

Amigos son los que abrazan tus espinas.
Y ni siquiera buscan la flor.
(Pero la merecen)

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