De regalo

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regalos“Lo que quieras” contesto cuando me preguntan qué le pueden regalar a las nenas para el día del niño. Replico rapidito porque no quiero provocar con respuestas del estilo de “Nada, porque no entra en el cuarto”,  “Nada, porque ya tienen lo suficiente como para arruinarse el concepto de la vida para siempre”.

Entiendo sin embargo que el día del niño está bueno que tengan obsequios, no soy tan necia, y entiendo también que a la gente le gusta tanto como a mi comprarlos.

Intento entonces acotar el volumen. Con mis hermanas, por ejemplo, ejercitamos el “tu hijo – tu regalo” pero nos juntamos a comer y a pasar ese día bien rodeados. No podemos sin embargo, contra el “Nosotros les compramos lo que se nos antoja porque en cualquier momento nos morimos y además estamos grandecitos como para que nos digan lo que tenemos que hacer, así que no nos rompan las pelotas” de los abuelos, siempre tan pedagógicos.

Y arrancamos con la búsqueda propia del presente adecuado. Si no hay nada “que necesiten” (Y que no sea un mapa número 5 geopolítico, bombachas o aparatos para la ortodoncia) pasamos entonces a “algo que no tengan” combinado con “algo que quieran” o al menos “algo que les guste”. El “algo que las sorprenda” o “algo que las emocione” ya lo consideramos una pretensión ambiciosa.

La tele propone juguetes imposibles de conseguir y no nos parece viable mandar a la menor a discutir con Moreno, aunque es posible que en media hora el tipo levante el teléfono para que se abra la aduana para siempre.. Le explico a la chiquita además que la fábrica de hacer helados de Princesas es igual a la Fábrica de hacer helados de Campanita que ya tiene, sólo que viene en otra caja. Y que además ninguna de las dos hace nada que se parezca a un helado y mucho menos que se pueda comer. Reprimo la idea de envolver algo pescado al azar de sus propias repisas, es posible que no se den cuenta, agradezcan y festejen. Me resigno entonces y me sumerjo, procurando acertarle al día en el que hay descuento con la tarjeta, en el mundo de colores chillones de Violetta y Monster High para encandilar a la menor. Me muero por comprar un autito o un dinosaurio. La mayor exige regalo del día del niño  pero en tono adolescente, prefiero seguir comprando antes que enfrentarme con esa contradicción. O con su tamaño. Y ahí vamos con ropa canchera, es mucho más fácil, sobre todo porque estamos en época de liquidación. .

Para nosotros siempre es más sencillo recurrir a la tecnología, después de todo es el elemento más atractivo para chantajearlas luego. Suponiendo que el presupuesto nos dé, y que el aparatejo no esté ya en casa, subyace la duda: Realmente lo valoran? O al menos lo disfrutan? Porque pasamos rápidamente, al día siguiente, cuando encontramos el regalo tirado por ahí, a la amenaza de “Se lo regalo a un nene que lo cuide más” (Bah, cuando termine de pagar las 12 cuotas) o el ya clásico en mi hogar “Lo tiro por la ventana”. (Y seguro le pego a alguien en la cabeza, pero bueno, puedo alegar emoción violenta).

De esas tribulaciones pasamos al otro extremo, los juguetes artesanales. Es que los didácticos ya los tienen todos. Si seguimos comprando rastis vamos a poder construir nuestra próxima casa solitos. Y terminamos comprando un posavasos tejido al crochet con una forma parecida a un angry bird. No soy purista, sé que jugábamos a la rayuela porque no había ipod. Hoy las mías hacen las dos cosas. Y la verdad es que no veo la diferencia entre un nene solo con un balero y un nene solo con una tablet. Están igual de solos y la mano se les va a acalambrar igual. Cada uno con las circunstancias de sus tiempos, pero nenes que no son mirados, ambos.

El tema es que las cosas están muertas. Hay que cargarlas de sentido para darles vida. Esa es tarea de los padres. Y un buen regalo para todos los días en que nuestros hijos sigan siendo niños. Generarles el tiempo para que puedan disfrutar lo que tienen. Entre el colegio, danza, hockey, arte, guitarra, taekwondo, etc. guardar un rato para estar juntos y armar finalmente ese rompecabezas. El problema no es el exceso de cosas, sino la carencia de momentos para valorarlas. Que no sean fines en sí mismo, sino herramientas para otra cosa.

Son fechas en las que se proponen colectas por todos lados y empezamos a ordenar y sacar juguetes para regalar. No puedo decir, con certeza, si  la menor está haciendo un gesto solidario o está haciendo lugar para recibir lo nuevo. Y no es ni parecido. Tengo hasta la mayoría de edad para que no se convierta en una pelotuda.

No sé si cerrar con la gansada de que todos los días son el día del niño (pero más que nada porque tenemos la obligación legal de mantenerlos vivos y la moral de enseñarles a valorar lo que de verdad importa. Y porque ya les tomamos cariño) o con aquello de que celebremos al niño que tenemos adentro. Yo niños adentro tuve dos veces y no puedo decir que fue exactamente el momento en el que mejor me sentí en mi vida.  Los niños afuera, así podemos verlos tal como son.

Mirarlos para educarlos aprendiendo a valorar y a disfrutar. A amar el gesto más que el regalo. Lo que está vacío es inmenso y no alcanza un camión atestado de paquetes para llenarlo. Lo bueno nunca sobra sin importar la cantidad, y reconozco que disfruto horrores cuando otros les regalan a mis hijas lo que quieren porque las quieren.

Terminó el día del niño y miro las repisas abarrotadas de cosas y el tacho de basura repleto de bolsas, papeles rotos  y moños, con más preguntas que respuestas pero con la certeza de que la cantidad de paquetes, o lo que hay adentro, son cuestiones totalmente secundarias.

Feliz día para todos nuestros niños, hoy que ya no tenemos la obligación de celebrarlo.

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Sobre el Autor

7 comentarios

  1. alicia aquino el

    La frase: *yo ya tuve dos adentro*, es genial!! ¿¿ me permitis que te diga algo personal?..bueno .. igual te lo digo,.. se nota que los años te sientan bien,..por lo menos.. a nivel escritura.. muchas veces leo lo que escribiste hace unos años atrás…y.. son buenos ..pero ..ahora.. tienen un toque de madurez y profundidad que los hacen mucho más humanos,.. obviamente no dejan de tener su cuota de ironía..etc..etc.., te felicito, besos.

  2. Susana Martijena el

    Soy feliz leyendo tus conclusiones. Sabias palabras las tuyas y una buena interpretación de lo que sentimos ante estos días de festejos y lo que vemos en nuestros nietos. Felicitaciones por tus escritos.

  3. Hermoso, divertido, muy dulce y puntualmente muy necesario para mi, Beta gracias por la frase : ” reconozco que disfruto horrores cuando otros les regalan a mis hijas lo que quieren porque las quieren.”, la necesitaba y no la encontraba, siento que me la enviaste

    Genial

  4. muy bueno!
    Me pasa lo mismo que a vos, y a los mios lo mismo que a las tuyas. Me estressa el saber que vienen las preguntas de que le regalo. Igual prefiero siempre lo material antes que le regalen dinero.
    Adri

  5. Me quedé pensando en la frase del balero y la tablet mm no sé si es igual, yo siempre pienso en eso !

    Ahora que lo leí lo publico, como siempre para compartir lo buenisimo que escribis =)

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