El lado B de la Maternidad: Diciembre, no te tenemos miedo

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Columna publicada en la Revista Nacer y Crecer – Diciembre 2015 / Argentina.

Si hacemos una lista de todo lo que hacemos en Diciembre e intentamos ubicarla en una agenda, notaremos que en verdad no nos dan las horas. Las madres tenemos el don de estirar el tiempo o de dividirlo en capas impensables e imposibles pero que nos permiten llevar a cabo todos lo ítems que todos los años nos exige Diciembre, festivo pero implacable.

Este maratón de compromisos, compras y festejos no nos sale gratis (y no hablo solo de los regalos deNavidad). Los hijos nos miran correr preocupados, sobre ocupados, ojerosos y estresados y nos preguntan, o se preguntan, si en lugar de ser el fin de año es el fin del mundo.

La manía de concentrar en Diciembre todo lo que no hicimos durante el año es, por lo menos, absurda. Sin embargo cada vez intento superar el impulso de querer resolver en el mes con más feriados esas cosas que me propuse en un enero que ya parece de otro siglo. Lo intento digo, y de a ratos lo consigo y de a ratos no.

Este año me hice una especie de “receta” que les comparto. En este Diciembre yo quiero:

Planificar: Realmente planificar, agendar, programar. Muchas veces la madres precisamos ver en una grilla esa profusión de actos de fin de año, brindis, reuniones, compras y pendientes, para entonces notar que debemos poner prioridades porque ese tetris complejo de compromisos no es sano. Ni tiene que ver con las fiestas.

● Decir que no: No a lo que no podemos. No a lo que no queremos. No a lo que no necesitamos. No a lo que nos aleja de lo que no hace felices. Y de paso, agarremos este punto y nos lo llevamos al resto de los meses. Que no se corte.

● Presupuestar: Que DIciembre no nos funda para todo el año. Porque si no aprendimos que lo que de verdad importa no se puede comprar, entonces nada de lo que compremos será suficiente.

● Disfrutar: Diciembre es un mes de celebración. Si concentramos nuestra cabeza, nuestra agenda y nuestros corazón en disfrutar estaremos también permitiendo que los otros (Nuestros hijos también son los otros eh) disfruten y nos disfruten.

Brindar a las 12. Esperar a Papá Noel. Compartir la mesa. Desear cosas buenas. Dejar ir lo malo. Terminar para volver a empezar. Abrazar. Descansar en el amor. Volver a creer. Que nuestros hijos aprendan que de esto se trata celebrar. Ojalá podamos.

No te tenemos miedo Diciembre… en realidad, nos caes bastante bien.

¡Felicidades y que tengan todos un año bueno además de nuevo!

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