Elogio de la rutina

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La rutina tiene mala fama. Va mi defensa, acérrima, a favor de la repetición de actividades que, creanme, están llenas de ventajas.

La idea de ser libres como el viento es bastante poética. Nadie le niega el encanto al panorama de abrir los ojos cada día y ver qué nos depara la vida. Pareciera que está asociado a la creatividad, a la creación (Como si el trabajo nada tuviera que ver con eso). Sin embargo, al común de los mortales de ese sueño nos saca el despertador. Y para los que tenemos más de 15, es posible también que podamos ahondar aún más en el concepto y podamos llegar a pensar que la falta diaria de rutina no es más que otra rutina.

Pero volvamos a lo nuestro: Lo rutinario, al repetición de las tareas, tiene entonces mala fama. Las rutinas, escucho, son aburridas y grises. Sin embargo, cuando antes que el despertar te desvela el llanto del bebé, los padres empezamos a encontrar ciertas ventajas en las rutinas, que, si me permiten la osadía, les voy a enumerar:

  • Promueven la autonomía de los niños: Repetir actividades diariamente brinda seguridad y confianza a los más chicos y favorece su crianza.
  • Ordena a la familia toda: Estas actividades ordenan diversos aspectos del día de los más chicos, y en consecuencia, de los más grandes. Cuando estoy sola, por ejemplo, como a cualquier hora. ¿No les pasa?
  • La autonomía es libertad: Poder hacer cosas “solitos” les da a los nenes la posibilidad de ser libres. Esa libertad, que tiene que ver con el desarrollo mental, con aprender, con crecer, nos da también más libertad a los padres. Amigos, cierra por todos lados.
  • Para poder tener el placer de romper las rutinas, primero hay que tenerlas: Las rutinas nos ayudan a criar, pero si somos obsesivos tienen su contracara. No recuerdo si cenábamos siempre a horario, pero sí recuerdo una vez que mamá me ayudó a pintar una maqueta gigante aunque ya era tarde. Improvisar, animarse a romper las rutinas y pasarla bien en ese proceso es también un buen plan.

Hay cuatro rutinas importantes en el desarrollo del bebé: Higiene, alimentación, juego y sueño. Y esas rutinas van creciendo con los chicos, se transforman, se adaptan. La idea de ser libres como el viento está buenísima mientras sople para el lado que te gusta ir. Junto con la madurez te llega la idea de que tal vez, a fuerza de perseverancia y repetición, es válido ir alguna vez en contra de la corriente porque aunque nos de mucho trabajo, vale la pena el destino.

Fuente: Entrevista de EnfaBebé 3 con la psicóloga Marisa Russomando
Más info últil sobre el desarrollo mental de nuestros hijos: http://www.enfabebe3.com.ar

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