En un frasco de dulce

0

Mi abuela Mamama hacía un dulce de banana oscuro, que no parecía de banana.
Mi tío se casó con una chica joven, simpática, que jugaba al volley. Ella no sabía aún de su pasión, pero sus manos sí.
Hace dos días mi mamá, la hija de Mamama, charlaba con sus hijas en la intimidad de su cuarto y de la nada trajo a la conversación el dulce de banana, y con él, nuestra niñez de patios y abuelas.
Mi tía Patricia, la ex de mi tío de sangre, la que jugaba al volley y ahora cocina, llegó ayer de sorpresa a visitar a mamá, y en su mano, un frasco de ese dulce.
Corrimos al encuentro, las tres hijas de mi madre. Las que somos, a mirar de frente a las que éramos.
Y a pesar de que no me gusta la banana, olí en cada tostada el perfume de mi infancia y dejé que se me inundara el paladar con el gusto de los encuentros pasados y los nuevos y las palabras oídas y atesoradas. Me abrazaron las mujeres de mi vida.  Risas y charlas superpuestas, gente que entra y que sale, la cocina siempre abierta.
No son recuerdos. Son las entrañas.
Y todo eso en un frasco de dulce de banana.
De Mamama.

Compartir.

Sobre el Autor

Dejar una Respuesta