Estamos criando pelotudos

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pelotasConversaciones superpuestas, vino y gaseosa light, carcajadas estruendosas y confesiones murmuradas. Los perfumes se mezclan, los postres se comparten. Cena de mujeres. En este caso, todas madres, y en el medio de un silencio acompasado en el que tomamos aire para seguir hablando, explota el diagnóstico de una amiga: “Estamos criando pelotudos”. Y se impone.  

 No la podía dejar pasar… Aquí van mis razones para confirmar la sentencia.

Estamos criando pelotudos (indefensos) cuando por nuestro miedos:

  • Creen que la SUBE es una tarjeta de crédito y tienen millas para dar la vuelta al mundo en avión pero no pisaron ni un colectivo ni un subte.
  • Son capaces de realizar una transacción inmobiliaria on line pero no tienen la más puta idea de como concretar una compra en el chino de la vuelta.
  • Pueden pasar el nivel 841380840 de un juego de consola pero no saben cómo se pone la llave en la cerradura de su casa.
  • Les damos dispositivos tecnológicos que son más caros que el salario mínimo vital y móvil pero no les dejamos prender la hornalla porque mirá si explota todo.

Estamos criando pelotudos (solos y postergados) cuando por tener trastocadas nuestras prioridades:

  • En la carpeta del jardín nos dibujan con un celular en la mano.
  • Hablan más con las plantas de plástico de la sala de espera del pediatra que con nosotros.
  • No queremos envejecer y nos convertimos en sus amigos y los dejamos sin padres.
  • Nos mandan un mail para pedirnos algo porque saben que les vamos a responder más rápido y que no lo vamos a olvidar.
  • Los criticamos en público y delante de sus amigos para que todos vean que no somos padres permisivos.
  • Los insultamos porque no soportamos ver en ellos nuestros propios errores.
  • Es más importante el cliente que nos chatea que lo que ellos nos dicen en la vida real.
  • Vale más nuestra depresión porque se demoró el envío del supermercado que su alegría porque estamos en casa.

Estamos criando pelotudos (ignorantes y soberbios) cuando para que no “se traumen y/o no sufran”:

  • Les compramos más de lo que necesitan y no les enseñamos el valor de nada. ¡Qué no les “falte” nada que otros tengan!
  • Nos reímos porque aprendió a decir puta antes que mamá. Es un plato el nene y después de todo se está expresando.
  • Elogiamos hasta lo que hacen mal y les damos siempre la razón. En este mundo vale más la seguridad que la capacidad de superarse. No…?
  • Hablamos mal de los demás y opinamos por ellos.
  • Los alejamos del dolor y les dejamos creer que los pibes de 9 años que están haciendo malabares en la esquina de la calle lo hacen por vocación
  • No confiamos en su capacidad de defenderse y somos capaces de enfrentarnos con un compañerito de preescolar. Y después nos quejamos porque a los 18 nos siguen pidiendo que les cortemos la milanesa.
  • Festejamos cuando noquea de una piña a otro en el pelotero o cuando debuta a los 13 porque es bien machito.
  • No les damos responsabilidades ni les generamos consecuencias por sus acciones. Recuerden: Hijo insoportable es directamente proporcional a padres que se hacen los boludos.

Estamos criando pelotudos (con capacidad de hacerse los boludos) cuando para no sufrir nosotros:

  • No vemos lo que no queremos ver, negamos lo que nos genera conflicto.
  • Para tener un poco de paz dejamos que tengan una licenciatura en los canales infantiles de televisión y un día empiezan a hablar en neutro y no sabemos por qué.
  • Somos duros sin razón. Somos blandos por comodidad.
  • Les satisfacemos los caprichos para que no griten, que nos duele la cabeza.
  • No le ponemos límites para que sean libres. Y los dejamos solos.
  • Les hacemos creer que son especiales y nos asombramos cuando le pegan a la maestra, a los amigos, al gato y a las piedras. Después de todo están ejerciendo los derechos otorgados por sus capacidades especiales.

Estamos criando pelotudos cuando somos y les mostramos cómo ser: garcas, coimeros, vagos, tibios, cómodos, egoístas, necios, piolas, guachos, malos amigos, violentos, mentirosos, ausentes, etc.

Y sobre el final, cuando los tipos nos manden a un geriátrico con habitaciones compartidas y no nos vengan a ver ni nuestros nietos (Después de todo son obra de nuestra obra) tendremos que admitir que si criamos pelotudos es porque no hemos hecho nada para no convertirnos nosotros en eso mismo.

Y lo tendremos merecido.

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12 comentarios

  1. Muy muy bueno!! La realidad en su máxima expresión! Pero como dice Silvana.. “esos” padres seguro no lo van a leer!

  2. Me queda entonces la esperanza de que nos metan en el mismo geriátrico y podamos hacernos oldies para enviarselas a los nietos vía quien sabe que dispositivo! EXCELENTE Beta! Cruel realidad que, con ganas, es muy fácil de revertir! Feliz 2016!

  3. Antes de poner tantas críticas poné q cosas buenas podemos hacer !!! O escribí el libro del buen padre!!! Así t copio;-)

  4. Una esperanza todavía ,hay personas que piensan . Por ser realmente padres ,y no
    por eso dejar de ser amigos , cada uno su lugar y así prepararlos realmente para
    la selva en que vivimos

  5. Crearlos en Argentina es tarea difícil. Por otro lado, el prejuicio hacia la tecnología atenta contra cualquier tipo de educación en el 2015, no correrá mejor suerte tu hijo…

  6. Pero claro! Cualquiera que me lee sabe que soy hiper pro – tecno. Recontra. Nunca es en medio, siempre es el uso. Y el título es inclusivo, porque claro, hay que reconocer y hacerse cargo para, justamente, no criar pelotudos. (O al menos hacer lo mejor que se pueda, en argentina o en cualquier otro lado…)

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