Independencia es tener tu propia bañera

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Cuando formas una familia, los rituales de belleza que te describen en las revistas, que admiras en las publicidades y que te enseñan en youtube se tornan un poco más complejos…

Cuestiones de agenda, prioridades y espacio físico. Hay ocasiones incluso en las que, ya no hablamos de un tratamiento de exfoliación e hidratación con productos egipcios, las tareas más básicas e indispensables, como bañarse, se convierten casi en un lujo asiático.

En casa somos 4 integrantes y dos baños. Sin embargo, para bañarnos usamos todo el mismo. Es más cómo y es más grande, sin embargo, esto incluye una serie de tips a tener en cuenta que detallo (Por si estás a tiempo de acostumbrar a tus hijos a bañarse en otro baño):

1. Los niños deben acostarse temprano. Entonces, para cuando llegue tu turno de bañarte, es posible que el agua esté fría.

2. Guarda tu jabón en una caja fuerte con una compleja clave de apertura. No se me ocurre otro modo de que realmente sea de uso exclusivo.

3. Súmale 5 minutos extra al tiempo que vos consideras que tardas en bañarte. Es el tiempo que vas a necesitar para encontrar tu shampoo y tu acondicionador entre la multitud de botellas que habitan el borde de tu bañera.

4. Entra con cuidado. Con mucho cuidado. Tienes tantas posibilidades de resbalar como chiches se haya olvidado los nenes en la bañera.

5. No se te ocurra dejar un producto caro (para el pelo o para lo que sea) a mano. A tus hijos les va a parecer lo mejor del mundo para hacer burbujas. Las burbujas más costosas de cualquier catálogo.

6. Antes de entrar prendé una vela para invocar a alguna divinidad para que obre el milagro y ninguno de los nenes de la casa haya usado tu toalla.

De todos modos, si logras bañarte sin que nadie entre al baño a charlarte, ya lo consideras un éxito, casi un día de spa. Verdades de la maternidad que, a veces, entran en conflicto con la belleza. La de afuera digo, porque ser madre, al menos a mí, me hizo más bella.

Pero seamos honestos, en pos de defender los espacios propios y distinguirlos de los compartidos, confieso que el día que mis hijas crezcan y se vayan las voy a extrañar. Pero jamás mientras me esté bañando.

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