Kit de superviviencia para amigas embarazadas

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Junto con la panza crece la cantidad de cosas que creemos que vamos a necesitar. Y se suman regalos, objetos heredados, consejos y mandatos. Les dejo, solo como una sugerencia, una lista de las cosas que de verdad necesitan las mujeres que están por parir. El resto, amigas, se descarta sin culpa.

El bolso “para la clínica” le compite en tamaño a la panza. No sea cosa que nos agarre una catástrofe mundial o una invasión zombie mientras estamos pariendo y nos tengamos que quedar en la maternidad un tiempo más. Unos cuatro años, por ejemplo. Así somos las madres, precavidas en exceso y acumuladoras por las dudas.

En los meses que dura el embarazo acopiamos esas cosas que nos dicen que son indispensables (Aunque sea ropa para nieve y vivamos en el Caribe), junto con las que descubrimos y nos encantan y al lado de las que heredamos o nos regalan. Cerca del nacimiento empezamos a sospechar que vamos a requerir, además, dos elementos que no están en la lista: una casa más grande para poner todo lo que nuestro bebé, aparentemente, va a usar y un flete para llevar todo lo indispensable a la clínica.

Lo bueno es que con la primera contracción dejamos de lado casi todo y nos dejamos llevar, con el menor sobrepeso posible, hacia lo importante: Nuestro hijo que nace. Luego volveremos a casa con más bartulos. Se suman regalos y, a pesar de la montaña de objetos por estrenar, seguro nos faltarán algunas cosas que ni sospechamos que existían. Lo bueno es que, como en la vida, luego comienza el descarte natural.

Cada casa además, y cada hijo, son diferentes, por lo tanto, no hay dos kits de elementos vitales iguales. Sin embargo, si me permiten la osadía, les dejo las cosas a las que se tienen que aferrar, justamente para no hacerse problema por todo el resto.

  • Confianza: Las mujeres hemos tenido hijos desde siempre, y acá estamos. Está bueno informarse y aprender, pero también confiemos en nuestro instinto y en nuestro amor. Seremos la mejor madre que podamos, y está perfecto.
  • Humildad: El equilibrio entre el punto anterior y este es complejo, pero tengamos también la humildad de preguntar cuando no sabemos y de pedir ayuda cuando no podamos. Saber aceptar la ayuda que nos ofrecen es una maravilla.
  • Paciencia: Hace falta un pueblo para criar a un niño, dicen, y es cierto. Ahora, ese pueblo no tiene por qué meterse en nuestras casas a decirnos cómo le tenemos que dar de comer o si nuestro hijo está desabrigado. Tengamos paciencia para todos esos consejos que no pedimos porque casi siempre nacen del amor.
  • Humor: Es humor es aire fresco. Poder reírnos de las situaciones de desborde que se suceden en los primeros días del nacimiento de un bebé nos garantiza sanidad mental. La nuestra, la del niño y la de los otros. Hagamos uso del humor hasta cuando no estemos de buen humor.
  • Pañales: Nunca son suficientes, nunca están de más. Dejemos que nos regalen pañales. Tener un buen stock, por ejemplo, de Pampers Recién Nacido para los primeros días y Pampers Premium Care para después, que son los que recomiendo, nos garantiza un buen sueño. Dormir bien, sepan, es lo que nos va a permitir ejercer todos los puntos anteriores. Se pueden desprender de todo, pero los pañales “vienen” con el hijo.

Prescindir de lo accesorio es un aprendizaje maravilloso. Quedarnos con lo necesario nos da paz.  La combinación de estos dos ideales nos ayuda a andar livianos, y andar livianos nos permite avanzar.

A relajarse entonces, a no llevar lastre y a disfrutar el camino!

PD: En la Comunidad Pampers hay muchos tips para mis amigas embarazadas. ¿Conocen la web? Entren y disfruten!

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