La horma de mis zapatos

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“Tu blog es como como Sex & The City pero tu team de amigas es disfuncional”. Me dijo uno de mis mejores amigos, y le faltò agregar: “Empezando por vos. Y por mi “.
No es la primera vez que me llega esa comparación entre la serie de culto y mis humildes textos. Han sido más amables, me han twiteado, por ejemplo que las chicas de sex and the city al lado mío son chicas Fort. Un bombón este amigo twittero. Claro que no me conoce tanto como el primero, con el que compartimos disfuncionalidad. Y amigas.
Rara la comparación, porque para empezar y sólo a modo de ejemplo, Mr. Big siempre me pareció un pelotudo. He visto capítulos enteros de la serie y hasta los he disfrutado. Ahora, la primera película ya fue toda una experiencia, sobre todo para los que se sentaron cerca nuestro. Y yo en lo único que me puedo parecer a esas cuatro es en que si las ponemos a todas juntas, una al lado de la otra, les igualo el ancho.
Volvamos al team de amigas. No son un grupo. Son varios. Y algunos, muchos,  son de varones. Y están todos mezclados. Y de tanto mezclar a veces ya no se si este pibe es de colegio o de la Facu. Pero a quién le importa? Igual se si está triste o qué le gusta beber. A veces me parece que no sirvo para el abrazo, pero se dar cobijo. Me cuesta el lamento, pero te saco adelante a patadas en el culo. Y bueno, nadie dijo que tenía que ser agradable.
A veces parece que tengo pendiente escribir sobre la amistad. La familia que se elige, bla bla bla. Y una porquería, que soy mejor para escribir de energía atómica que en tono póster pagsa. Volvamos a Carrie que me resulta como más fluido.
Sabiendo que las segundas partes suelen no ser buenas, ameritaba igual  cumplir con el ritual. Años después volvimos al cine para ver la segunda película con el grupo de amigas que es familia. Hermoso. Un cine lleno de chicas. Nostras un grupo heterogéneamente disparatado. La gay que se repite y elogia a los muchachos con torsos trabajados. La expatriada que aprovecha para pintarse las uñas, con la luz apagada. La empresaria conflictuada que no habla de sexo (del propio) y la que se duerme y nunca en su puta vida vio la serie. Y esta servidora.
Es que apenas me senté arrancó Liza Minelli cantando a Single Lady en una versión de dudoso buen gusto. Y mientras duró no pude ver nada más que las gambas de esta señora que me triplica la edad. Y la tonicidad de los muslos. Luego todo fue cuesta arriba.
Oscilamos toda la peli, larga la peli,  entre reírnos cuando había que llorar, putear cuando se mandaban uno de esos lugares comunes que destrozan todo lo conseguido por el género desde que nos dejaron votar hasta ahora y en el medio de todo eso intentar esquivar los insultos de las pobre almas que, al final, lo único que pretendían era ver la película y que tuvieron el mal tino de meterse en el cine con 5 inadaptadas.
Me imagino en la misma situación con el resto de mis amigos y hubiera sido similar. Y como para imaginarme tengo que repasar, detallo que tengo una mejor amiga a la que no puedo ni describir y luego un ejército maravillo de personas que por algún extraño motivo permanecen en mi vida. Y está la que le teme a los tiburones, el que es dejado hasta por sus mucamas, el solitario, el romántico, el sufrido, la princesa, el exitoso, el artista, la arquitecta, la psicóloga, el con el que me casé,  la ama de la casa, la graciosa, la llorona, la peleadora, la coqueta, el pendeviejo, los viejos, los nuevos, los adultos y los pendejos, el solitario, los que además son familia, los que tienen llave de casa, los que veo una vez al año, etc. Y todos los que son incalificables (Algunos incluso impresentables). No quiero tener un millón de amigos, quiero a los que tengo y nada más.
Releo y cuánta gente… ahora que lo pienso me parece que se quedan porque les doy de comer. Sigue siendo negocio.
Y me había propuesto escribir este post cuando vi la segunda peli primero, y luego para el día del amigo. Pero no. Sale ahora. Cuando pienso en mis amigos pienso en gente que saca lo mejor de mi, ahí, en donde parece no haber nada. Pero sigamos con Sex & The City,  que me resulta más sencillo.
Hablando de beber, por ejemplo, las chicas de Sex & the city toman Cosmopolitan. A mi me hacen precio por el alquiler de la chopera. Por lo reiterativa, viste. Soy Samantha, dicen y repiten.. Soy desprejuiciada, medio escandalosa y me encanta el sexo. Pero siempre con el mismo y desde hace màs de 10 año. Y si quejas hasta ahora.  Y que suerte que soy Samantha porque mira si era Charlote, yo adentro de un vestido floreado con falda acampanada debo ser un espectáculo tremendo.  Las fiestas no son en lujosos hoteles, más bien son en casa. Y el día del amigo se festeja con guiso de lentejas, la langosta sólo en algunas vacaciones perdidas en el Caribe.
Todas diferencias parecen ser. Me esfuerzo y repienso. No ya para rebatir el epíteto de disfuncional, que tan mal no me cae. Me esfuerzo pensado en aquello en lo que nos encontramos, lo que invita a la comparación.
Porque Buenos Aires no es Nueva York, en mi ropero convive ropa muy cara con ropa comprada en Munro, me preocupa más la cuota del colegio que el precio de la crema anti age (odio las cremas), creo que el amor te suma y es maravilloso, pero no te completa. Uno no anda incompleto porque anda solo… sino es difícil dar. Y además, me parece importante repetir, Mister Big me parece un ganso.
Puedo agregar que históricamente me llevo mejor con los varones, que no me visto de gala para andar a plena luz del día. Y que tal vez por eso la serie me gusta, aunque las dos pelis me hayan aburrido. Y en la última, sin ir más lejos, me atrevo a decir que de ciudad les queda casi nada y de sexo muy poco.
Y llegado este punto, peloteando entre las 4 amigas y mis amigos,  aunque hay algún atisbo en este texto, no pienso caer en describir las virtudes de la amistad, no soy buena para eso. Soy buena haciendo el guiso.
Sin embargo  empiezo a ver un lugar ahì, en el que puede existir un punto en común. El mejor lugar. Y hablo del zapatero, claro.
Tengo un zapatero gigante. Y tan diverso como mis amigos: Tacos glamorosas, botas de guerra, alpargatas, chatitas de señorita, pantuflas, zapatillas y sandalias. Suelas para caminar sobre pétalos de rosas y otros para meterme hasta las rollidas en el barro.
Tengo un enorme zapatero decìa,  muchos amigos, disfuncionales,  que, sistemáticamente y durante toda mi vida, han tenido la enorme generosidad de saber ponerse en mis zapatos.
Incluso he visto claramente como quien calzaba esos que me lastimaban,  apuraba el paso para que yo pudiera seguir la huella.
Tomá Carrie, decime a quien le entran tus Louboutin,
Y después halbamos.

sex-and-the-city-vestidos-rojos“Tu blog es como como Sex & The City pero tu team de amigas es disfuncional”. Me dijo uno de mis mejores amigos, y le faltó agregar: “Empezando por vos. Y por mi “.

No es la primera vez que me llega esa comparación entre la serie de culto y mis humildes textos. Han sido más amables, me han twiteado, por ejemplo que las chicas de Sex and the City al lado mío son chicas Fort. Un bombón este amigo twittero. Claro que no me conoce tanto como el primero, con el que compartimos disfuncionalidad. Y amigas.

Rara la comparación, porque para empezar y sólo a modo de ejemplo, Mr. Big siempre me pareció un pelotudo. He visto capítulos enteros de la serie y hasta los he disfrutado. Ahora, la primera película ya fue toda una experiencia, sobre todo para los que se sentaron cerca nuestro. Y yo en lo único que me puedo parecer a esas cuatro es en que si las ponemos a todas juntas, una al lado de la otra, les igualo el ancho.

Volvamos al propio team de amigas. No son un grupo. Son varios. Y algunos, muchos,  son de varones. Y están todos mezclados. Y de tanto mezclar a veces ya no se si este pibe es de colegio o de la Facu. Pero a quién le importa? Igual sé si está triste o qué le gusta beber. A veces me parece que no sirvo para el abrazo, pero se dar cobijo. Me cuesta el lamento, pero te saco adelante a patadas en el culo. Y bueno, nadie dijo que tenía que ser agradable.

A veces me parece que tengo pendiente escribir sobre la amistad. La familia que se elige, bla bla bla. Y una porquería, que soy mejor para escribir de energía atómica que en tono póster Pagsa. Volvamos a Carrie que me resulta como más fluido.

Sabiendo que las segundas partes suelen no ser buenas, ameritaba igual  cumplir con el ritual. Años después volvimos al cine para ver la segunda película con el grupo de amigas que es familia. Hermoso. Un cine lleno de chicas. Nosotras, un grupo heterogéneamente disparatado. La gay que se repite y elogia a los muchachos con torsos trabajados. La expatriada que aprovecha para pintarse las uñas con la luz apagada. La empresaria conflictuada que no habla de sexo (del propio) y la que se duerme y nunca en su puta vida vio la serie. Y esta servidora.

Es que apenas me senté arrancó Liza Minelli cantando Single Ladys en una versión de dudoso buen gusto. Y mientras duró no pude ver nada más que las gambas de esta señora que me triplica la edad. Y la tonicidad de los muslos. Luego todo fue cuesta arriba.

Oscilamos toda la peli, larga la peli,  entre reírnos cuando había que llorar y putear cuando se mandaban uno de esos lugares comunes que destrozan todo lo conseguido por el género desde que nos dejaron votar hasta ahora. Mientras, intentabamos esquivar los insultos de las pobre almas que, al final, lo único que pretendían era ver la película y que tuvieron el mal tino de meterse en el cine con 5 inadaptadas.

Por supuesto que disfrutamos la visión de la pilcha, somos medio jodidas pero con buen gusto. Y cualquier toma de las 4 caminando de frente, mirando a la cámara, siempre adelante, quebrando la cadera y la peluca al viento vale bancarse el adefesio. Todas las de más de 30 en algún momento nos hemos sentido así de bellas, caminando con amigas. Aunque haya sido por Claypole.

Me imagino en en ese cine con el resto de mis amigos y hubiera sido similar. Y como para imaginarme tengo que repasar, detallo que tengo una mejor amiga a la que no puedo ni describir y luego un ejército maravillo de personas que por algún extraño motivo permanecen en mi vida. Y está la que le teme a los tiburones, el que es dejado hasta por sus mucamas, el solitario, el romántico, el sufrido, la princesa, el exitoso, el artista, la arquitecta, la psicóloga, el con el que me casé,  los músicos, los fotógrafos, la ama de la casa, la graciosa, la llorona, la peleadora, la coqueta, el pendeviejo, los viejos, los nuevos, los adultos y los pendejos, los que además son familia, los que tienen llave de casa, los que veo una vez al año, etc. Y todos los que son incalificables (Algunos incluso impresentables). Y todos buenos. No quiero tener un millón de amigos, quiero a los que tengo y nada más.

Releo y cuánta gente… ahora que lo pienso me parece que se quedan porque les doy de comer. Sigue siendo negocio.

Y me había propuesto escribir este post cuando vi la segunda peli primero, y luego para el día del amigo. Pero no. Es ahora. Cuando pienso en mis amigos pienso en gente que saca lo mejor de mi, ahí, en donde parece no haber nada. Pero sigamos con Sex & the City,  que me resulta más sencillo.

Hablando de beber, por ejemplo, estas chicas toman Cosmopolitan. A mi me hacen precio por el alquiler de la chopera. Por lo reiterativa, viste.  Soy Samantha, dicen y repiten.. Soy desprejuiciada y medio escandalosa, ando en bolas y me encanta el sexo.  Pero siempre con el mismo y desde hace màs de 10 años. Y sin quejas hasta ahora.  Y que suerte que soy Samantha porque mira si era Charlotte.  Adentro de un vestido floreado con falda acampanada debo ser un espectáculo tremendo.  Sigo, las fiestas no son en lujosos hoteles, más bien son en casa. Y el día del amigo se festeja con guiso de lentejas, la langosta sólo en algunas vacaciones perdidas en el Caribe.

Todas diferencias parecen ser. Me esfuerzo y repienso. No ya para rebatir el epíteto de disfuncional, que tan mal no me cae. Me esfuerzo buscando aquello en lo que nos encontramos, lo que invita a la comparación a la que me someten.

Porque Buenos Aires no es Nueva York, en mi ropero convive ropa muy cara con ropa comprada en Munro, me preocupa más la cuota del colegio que el precio de la crema anti age (odio las cremas), creo que el amor te suma y es maravilloso, pero no te completa. Uno no anda incompleto porque anda solo… sino es difícil dar.  Laburo tanto como Miranda, pero me parece que la paso mejor. Y además, no nos olvidemos, Mister Big me parece un ganso.

Puedo agregar que históricamente me llevo mejor con los varones, que no me visto de gala para andar a plena luz del día. Y que tal vez por eso la serie me gusta, aunque las dos pelis me hayan aburrido. Y en la última, sin ir más lejos, me atrevo a decir que de ciudad les queda casi nada y de sexo muy poco.  Un embole.

Y llegado este punto, peloteando entre las 4 amigas y mis amigos,  aunque hay algún atisbo en este texto, no pienso caer en describir las virtudes de la amistad, no soy buena para eso. Soy buena haciendo el guiso.

Sin embargo  empiezo a ver un lugar ahì, en el que puede existir un punto en común. El mejor lugar. Y hablo del zapatero, claro.

Tengo un zapatero gigante. Y tan diverso como mis amigos: Tacos glamorosos, botas de guerra, alpargatas, chatitas de señorita, pantuflas, zapatillas y sandalias. Suelas para caminar sobre pétalos de rosas y otros para meterme hasta las rollidas en el barro.

Tengo un enorme zapatero decía,  y muchos amigos, disfuncionales,  que, sistemáticamente y durante toda mi vida, han tenido la enorme generosidad de saber ponerse en mis zapatos.

Incluso he visto claramente como quien calzaba esos que tanto me lastimaban,  aflojaba el paso para que yo pudiera seguir la huella.

Tomá Bradshaw, decime a quien le entran tus Louboutin.

Y después hablamos.

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6 comentarios

  1. Impecable!

    Gracias por el homenaje (ni hace falta poner mi nombre, me di cuenta que estoy) y gracias por el guiso!!

  2. Me mata tu humor acido.
    Que tendremos las mujeres con los zapatos? Al igual que vos y casi todas las mujeres del planeta tengo mas cantidad de zapatos que de ropa. Sera por que la unica imagen que nos devuelve el espejo que nos agrada, es la de nuestros pies vestidos??

  3. Empiezo a preguntarme y….. cuando publica el proxino texto???
    Adoro tus tus historias Betaaaaa, sos genial : )

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