La maternidad blogueada en cartel

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No falta mucho para que Netflix sume como categoría “Películas con madres blogueras protagonistas”. Hasta que eso ocurra, va mi hoja de ruta.

En El club de las madres rebeldes (con momentos graciosos, sin ser memorable) Carla, la “mami” medio border amiga del personaje del Mila Kunis, enumera los grupos de madres que deben conquistar para ganar las elecciones de la Asociación de Padres: “Madres deportistas, madres vegetarianas, madres oficinistas, madre blogueras, madres intelectuales…” Y ahí está, entre todas, una nueva categoría que hace unos años no hubiera calzado tan cómoda en esa lista. Pero era cuestión de tiempo.

Las películas costumbristas reflejan la cotidianidad de la vida justamente porque buscan identificación, y ahora, que cuando nace un bebé ya no trae un pan debajo del brazo, sino que viene con un blog para la madre, es lógico que suceda. La ficción copia a la realidad, de ahí se nutre.

Iba a pasar, los personajes de las películas iban a tener, como eje conductor o como dato de color, un blog para compartir sus experiencias maternales. Podríamos escribir (o yo al menos podría escribir, pero a quién le importa) hojas y hojas sobre el tema. Me interesa mucho, por ejemplo, ver cómo se va a definir el estereotipo de “Mummy Blogger, del mismo modo que hay un estereotipo de mujer rebelde, de empresario exitoso, de princesa a ser rescatada, de hombre malhumorado, etc. ¿Será más bien medio boluda? ¿Tendrá más luces que sombras? ¿Será el blog un cimiento importante en su vida o  un hobby como la tarjetería española? ¿Sentiré que el estereotipo le hace algo de justicia a lo que hago desde hace más de 10 años, cuando nadie sabía qué era un blog y la categoría “mummy blogger” sonaba incluso más cursi que ahora, o tendré ganas de dinamitar el concepto y el cartel de Hollywood, ya que estamos?

Pero volvamos a la pantalla de Netflix. Los invito a un recorrido por 3 películas cuyas protagonistas son madres (como gran parte de la humanidad) que escriben en un blog sobre eso (ídem paréntesis anterior).

UNA NOCHE PARA MAMÁ:

+13 (Ver en Netflix)


Empieza con Allyson (Sarah Drew, por siempre la April Kepner de Greys Anatomy) diciendo “Soy una Mami Blogger” y la película nunca pierde esta tendencia a la obviedad que subestima al que está del otro lado. Son un cliché los personajes y los chistes. No quisiera tomar un café con ninguno de ellos. Ally necesita evadirse de su vida de madre y esposa por un rato (a todas nos pasa) y sale a tomar una copa y a cenar con amigas (a todas debería pasarnos). ¿Qué puede salir mal? Todo, claro, incluso el mensaje de la película que es, mínimo y sin spoilear, dudoso. Detesto los universos en donde todas las madres son histéricas y todos los padres son tarados.
De las tres, la peor. Ni se les ocurra. Ally, no logro imaginar lo aburrido que es tu blog.

NUESTRO VIDEO PROHIBIDO
+16 (Ver en Netflix)


Annie (Cameron Día) y Jay (Jason Segel) notan que desde que son padres tienen una vida sexual mucho menos intensa (no te la puedo creer!), así que se disponen a rememorar viejos tiempos, porque nunca es tarde amigos, y graban en un ipad una maratónica sesión de sexo en la que prueban las posturas de The Joy of Sex (Un manualcito que está muy bueno. Me dijo una amiga). Como es de suponerse, esas imágenes trascienden y ellos salen corriendo a recuperar el video.  Entre todos los temores a los que se enfrenta la pareja, está el de Annie de perder un contrato que está negociando entre una marca infantil y su blog (Aunque a mi me parece una gran historia para contar en un blog y que se haga viral eh).

La película tuvo una crítica pésima, pero me resultó divertida para una noche de esas en las que uno no quiere pensar en nada. Tiene un par de momentos hilarantes.

Y sin lugar a dudas entraría a tu blog, Annie. Sospecho que me identificaría con algunas cosas y me reiría con otras tantas.

MI MAMÁ ESTÁ LOCA
+13 (Ver en Netflix)


Eliza es una mamá que trabaja, la pelea, no se peina muy seguido ni se viste muy bien, tienen dudas y problemas, no llega a fin de mes y además, escribe un blog.

La película transcurre mientras ella organiza el cumpleaños de su hija de 6 años. Ese mismo día tiene que postear su definición de la maternidad para concursar por un contrato para su blog y enfrentarse a una Nueva York bastante menos amable que la que nos suelen mostrar en el cine. No les quiero contar mucho más, pero a pesar de que la crítica no la trató con amor,  a mi me gustó esta madre agobiada que no pierde las esperanzas.

Como un plus, Eliza e Uma Thurman. Y como otro plus, el nombre orignial “MotherHood” le hace mucho más honor a la trama que esta traducción medio naba que le debe haber puesto alguien que no vio la película.

Eliza, yo quiero una suscripción a tu blog. Me atrapa como atraviesa toda la historia y forma parte de la búsqueda mucha más profunda que hacés y que ahí ponés en palabras.

 

Como verán, como con los blogs, hay para todos los gustos y es TAN sano que así sea. La maternidad relatada es diversa. Pero a estas tres mujeres las reúne, advierto, el imperativo de compartir el modo de criar y de creer. El que postea, los que posteamos, lo hacemos no como un servicio a la humanidad (No nos engañemos amigas, los blogs de maternidad no son diferentes a otros blogs), sino como una necesidad interna de decir aquello que no se puede contener, con la esperanza de que alguien nos escuche. Cuando eso ocurre, y recién ahí, se forma una comunidad y en el mejor de los casos, le servimos a alguien para algo. Pero es un ida y vuelta. No somos seres de luz ni estamos ungidas con el don de la “blogueridad”, aviso por las dudas. (También aviso que esa palabra no existe).

Si tuviera que analizarlas, diría que al menos estas tres blogueras de cine no viven pendientes del like ni compran seguidores y que los comentarios en sus blogs son de gente de verdad que no conocen en la vida real. Cuando un blog es orgánico se nota, fluye, como la trama de una buena película. Cuando el qué se contradice con el cómo, los lectores se van. Yo me voy, no les pasa? Esas tres madres, incluso la insufrible Ally, no solo postean lo que son, sino que postean cómo son, por eso sus blogs no molestan en las películas, más bien, suman.

Es que las reúne lo mismo que nos reúne, por ejemplo acá. Siempre se educó en tribu, que ahora esa tribu tenga un costado digital no debería asombrarle a nadie. Me gusta ese espejo, el de tener un sitio propio y honesto, verdadero en su contenido y en su formas. Me encanta también la idea de que exista, como experiencia  y como tendencia más que como moda, la masificación de los blogs sobre maternidad. Es genial ver que no se agota la capacidad de narrar y de conversar sobre uno de los temas más indiscutiblemente universales, no todos somos madres, pero todos somos hijos, insisto. Hay lugar para cualquier voz original, referido a un origen que les pertenezca y que no se sea calcado de un tercero. No hay un solo modo de hacer las cosas en lo que a esto se refiere, hablo de los blogs y hablo de ser madre.  Es para festejar.

Que haya tantos evidencia, sobre todo,  una necesidad de hablar del tema, de pensar bien qué es una mamá, con qué carga y qué se espera de ella. Las madres empezamos a cuestionarnos y a cuestionar lo que lo demás creen que debemos hacer o no. Y no solo lo pensamos, lo publicamos. Esta multiplicación muestra la intención de plantearnos cómo criamos.

Y de paso, las que estamos con el teclado en la mano, con el blog on line y la maternidad traducida en palabras, también podemos plantearnos qué y cómo posteamos. Eso será lo que las películas que se sigan haciendo sobre madres que escriben blogs  irán mostrando.

Ojalá seamos cada vez más y ojalá seamos una fuente de inspiración sana (cada una con sus cosas y sus causas) para que cuando Netflix sume la categoría, no estemos al lado de la películas de terror.

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2 comentarios

  1. Sos grosa..que seas una mami rock bloguera hace q seas la que mas quiero admiro y un espejo donde me encuentro siempre

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