LA MATERNIDAD NOS SUAVIZA

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La llegada de un bebé nos convierte en guardianas de la cría y del nido. Y desplegamos una serie de cuidados y previsiones impensadas. Algunas, dentro de la lógica maternal y otras no tanto, pero… quién puede culparnos?

Forrar la plaza del barrio con goma eva para evitar raspones. Obligar a la familia a ponerse barbijo para conocer al bebé. Probar la temperatura del agua, el sabor de la comida y la densidad del aire antes de que nada de eso tome contacto con nuestro retoño.

Bajar la voz a volumen susurro y las formas a nivel exceso, quitar elementos punzantes, descartar muebles, modificar los horarios. Poner cortinas más amables y sábanas nuevas de millones de hilos. Pagarle a un detective privado para que siga, durante meses, a la niñera que aún no contratamos. Reemplazar almohadas, vajilla y hasta vecindario.

Nada parece suficiente para proteger al niño que llega y que será la luz de nuestros ojos. Sin embargo, mientras nos ocupamos por demás, como para no enloquecer en la dulce y eterna espera, puede que lleguemos a una certeza asombrosa: El mundo, parece, es bastante apto para la gente que vive en él (Con algunas excepciones, claro). Podremos entonces, después de respirar aliviados, abocarnos a tareas no tan faraónicas pero igual de importantes.

Decorar el cuarto, hacer lugar, acomodar agenda, elegir especialistas confiables que nos acompañen en el camino y probar marcas en las que podremos descansar. Armar el bolso para la clínica y preparar el ajuar del bebé. Todas tareas prácticas que ayudan a serenar cuestiones más profundas.

Comfort presentó “Puro Cuidado”, un suavizante para la ropa que cuida hasta las pieles más sensibles y mientras trabajaba con esa información, se me dispararon estas ideas y la imagen de una madre (Y/o un padre) que lava la ropa que va a cubrir la piel del hijo que ya ama pero que aún no conoce. La piel es la parte más sensible de nuestro cuerpo, la que nos protege del mundo exterior pero también la que nos genera sensaciones: El calor de una caricia, el frío de la soledad, lo que pica y molesta, el fuego de una fiebre…. La ecuación no es muy compleja: Si cuidás la ropa, cuidás la piel.

Me disculpan la insistencia, pero es que hay todo un mundo lleno de promesas preciosas en esa imagen de una madre lavando la primer ropita de su hijo.

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Será, pensaba también, que nuestra piel adulta, ya más dura, necesita también prepararse para el contacto con el milagro. Bajamos la voz, suavizamos las formas, decía, y armamos un mundo de ideas redondeadas y amigables. Reformulamos la esperanza.

La maternidad nos suaviza. Los hijos nos mejoran. No podemos menos que ofrecerles una bienvenida suave y cálida, como para, al menos, empezar a devolverles la gentileza.

 

 

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NOTA DEL AUTOR:
Este post está auspiciado por Comfort Puro Cuidado. Como siempre, probamos el producto y damos fé de su calidad. Además, fue sometido a rigurosos testeos aprobados por médicos, pediatras y dermatólogos que garantizan que es seguro para el uso en ropa de bebés y para personas con piel sensible.  Comfort es de Unilever (Porque nos gusta saber de dónde vienen las cosas que consumimos).

“La extrema sensibilidad de la piel del recién nacido la convierte en estándar del cuidado de la piel. Productos formulados para su delicada piel también serán aptos para la piel del adulto”. Dossier la Dra. Mariana Virginia Guzmán para Comfort Puro Cuidado. Pueden encontrar más información sobre el cuidado de la piel del bebé, y pieles sensibles en general, acá (Hacer click).

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