La reivindicación maternal del palito

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Está de moda despreciarlos y criticar a los usuarios. Va mi defensa argumentada. Porque lo compré y me la banco.

Descansando somos todos lindos, así que publicás las fotos de las vacaciones, y como además en 20.000 fotos seguro hay 20 copadas para elegir, se te llenan de comentarios: ¡Cómo creció la nena! – Pero qué lindo lugar – Descansen mucho – Qué mal la pasan eh – Cuidado con el sol – etc. Y de repente, irrumpe el infaltable: ¿Por qué vos no fuiste Beta?

Y no, no es que no fui. Claro que fui. ¿Quién carajo se creen que sacó las fotos? No somos la familia Kardashian, no viajamos con un fotógrafo. Por supuesto que fui, sólo que la única prueba es esa sombra que se ve en una foto que saqué a contraluz. Después, mío no hay ni un dedo tapando la lente.

Esa misma situación se repite en todos los eventos que ameritan fotos: Cena navideña, cumple de #LaMayor, acto escolar de #LaMenor, los 70 de la abuela, las fotos del choque del auto para el seguro, etc. Estoy en mi DNI porque la ley exige la foto carnet.

Me cansé de pelear con mi consorte y de reclamarle porque “Nunca se te ocurre sacar una foto” No, no se le ocurre, y qué culpa tiene. La Mayor es de la generación que no sabe que uno puede sacar fotos de OTROS, no sólo selfies y a La Menor no le damos nada que podamos necesitar en las próximas horas porque Dios sabe la cantidad de recursos que tiene para hacer desaparecer absolutamente todo.

Así que me compré el palito, a pesar de la mala prensa y de que es re moderno hablar mal del accesorio. Primero porque encontré uno que funciona con bluetooth y ya sabemos que cualquier cosa que más o menos se conecte me viene bien. Y sobre todo, lo compré porque me permite salir en las fotos.

Soy heavy user de tecnología en general y uso el palito en particular porque quiero que cuando me muera, mis hijas le puedan mostrar una foto mía a mis nietos sin tener que explicarles que tengo un moño blanco porque es la foto de mi comunión, la más actual que encontraron. Y que mi familia se banque el palito y sus circunstancias, he visto familias que se tienen que bancar cosas mucho peores.

Claro que es cool denostar al palito, viste, ahora, si ponés un trípode sos re pro. Mi selfie stick costó menos de 10 dólares (Sí, lo traje de afuera) y es divino. También me parece importante destacar que el palito no te condiciona la cara de boludo. No tiene que ver con el ego. Si te sacás una selfie sin palito también puede que quedes como un idiota con pico de pato, incluso si es otro el que te saca la foto. Uno es lo que es, la foto sólo te refleja. Y por el contrario, te juro que podés sacar una foto “normal” usando el palito. Tengo pruebas.

También es cierto que como vivimos en la Argentina, entre que ponés tu smartphone en el palito y enfocas, es posible que te afanan el celular, el palito, y de paso la cartera, o que te lleve puesto el 60 mientras te corrés esos 20cm que te separan de la vereda para entrar mejor en la foto. Pero todo eso también te puede pasar sin palito. El que no arriesga no sale, pero igual es susceptible de ser afanado.

No digo que amucharte debajo de un brazo de metal y desnucarte para entrar en el cuadro te deje bien parado, pero insisto, peor parado te dejan muchas otras cosas. Así que refuerzo mi reivindicación del uso maternal del palito.

Que no significa que se lo deje usar libremente a mis hijas. Y tampoco significa que no sostenga que es, además y por el mismo precio, un excelente accesorio para partírselo en la cabeza, maternalmente, a quién me venga en ganas y a una distancia prudente que me permite enfocar con algo más de perspectiva.

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