Manual práctico para evitar que sus hijos se laven las manos

0

Les propongo rendirnos. Hartos estamos los padres de repetir como loros aquellos de “¿Te lavaste las manos?”. Lo decimos en forma de pregunta porque la esperanza es casi la definición de la maternidad. Sin embargo, hasta aquí llegamos. Todo no se puede, hagamos oídos sordos a todas las razones contundentes para fomentar el hábito y olvidemos el tema. Los invito a seguir este manual sencillo y práctico para ir en contra de la corriente y evitar, de una vez por todas, que nuestros hijos tengan las manos limpias.

  • Despoje su baño de elementos agradables como una toalla pulcra y jabones buenos y adecuados. Después de todo, además de ahorrar, evitaremos la inundación que provocan nuestros hijos cada vez que abren la canilla. Qué niños desconsiderados.
  • En la misma línea, si tiene hijos pequeños, quite el banquito que le permite al niño llegar a la pileta. Si la criatura insiste en la tarea, que no le quede más remedio que colgarse de la cortina de la bañera para llegar a su objetivo.
  • Evite los buenos hábitos en general. Este, después de todo, es uno más. Seremos medio mugrientos pero coherentes.
  • A pesar de no haberle dicho nunca que lo haga, un día, de repente, rételo por no haberse lavado las manos. De ese modo, despertará su enojo y su resistencia a hacerle caso. Nada como un padre ilógico para desterrar buenas costumbres.
  • No investigue los motivos profundos que existen para que los niños, y los adultos, tengan las manos limpias. Es más, evite cualquier tipo de contacto con los medios el 15/10, Día Mundial del Lavado de Manos, no sea cosa que algo llame su atención. Amigos, ante cualquier reclamos, alegraremos nuestra propia ignorancia.
  • Mándelos a lavarse las manos únicamente como último recurso cuando necesite sacárselos de encima. Y que su tono sea de fastidio. Sería encantador que relacionen el agua y el jabón con mal momento.
  • Si algún día, por error, les pide que se las laven y los niños, porque están aprendiendo, se niegan, no insista ni los acompañe al baño. Que tengan claro que de esto se puede zafar.
  • No se le ocurra mirar con sus hijos el dibujito educativo Tomy y Superlifebuoy. Si lo hace, este manual será MUCHO más difícil de implementar.
  • Lo más importante es que nunca, jamás, ni por equivocación, se lave las manos delante de sus hijos. Es más, directamente no se las lave, y entonces ya no importará lo que diga, no hay nada más poderoso que un buen ejemplo.

Ahora que llegaron hasta aquí, me parece sano aclarar que estamos decididamente a favor del lavado de manos y de los buenos hábitos. Reírnos un poco de nosotros mismos nos relaja y nos permite llegar con más energía al próximo momento, seguramente cercano, en el que deberemos preguntar, si es posible alegremente y con buen tono ¿Ya te lavaste las manos?

Amigos, es posible que en alguna circunstancia gloriosa la respuesta sea un rotundo: SI! Pero hasta que ocurra, como somos padres, seguiremos intentando.

Compartir.

Sobre el Autor

Dejar una Respuesta