Mi nuevo celular y yo: Una relación apasionada

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En pleno abuso de mi costado más techie, estoy usando un MotoX 2da generación y les cuento las razones de mi enamoramiento.

Deformación vocacional, obsesión laboral y pasión personal: Todo eso combinado hace que en casa se conecte hasta la heladera. Somos una familia techie y medio nerd. Consorte y yo incluso en lo laboral, hijas por herencia y porque todavía viven con nosotros. Entonces, desde el ladrillo gris de Movicom hasta hoy, usamos celulares siempre modernos que nos permiten, entre otras cosas, jugar, probar y conocer todo lo que va apareciendo. Sí, dije Movicom, tengo 200 años.

Yo estaba contenta con el teléfono que tenía hasta la semana pasada, no fallaba, era rápido y se actualizaba fácil. En Argentina, además, los smartphones son caros, cambiarlos es una decisión que no se toma a la ligera.

Estaba bien decía, hasta que Motorola me invitó a conocer su MotoX – 2da generación, con la excusa de festejar el día del padre. El padre, para variar, no estaba en el país, pero partimos con La Menor a ver de qué se trataba. Nos recibieron en Quinta Estación con cosas muy ricas y un ambiente lindo y sereno, con amigos incluidos. No sentamos a escuchar un cuento en las voz de Fundación Leer, porque la tecnología no se contrapone con esas cosas, al contrario, cualquiera que haya pasado por mi blog sabe que siempre digo lo mismo: Las facilita.

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La Fundación Leer haciendo lo propio.

Justamente por eso lado iba Martín Errante, Gerente de Producto de Motorola Mobility Argentina, cuando es sentó a contarnos las virtudes del teléfono: La tecnología no te encierra, no te aísla, te acerca y te llena de herramienta fabulosas que hasta hace poco leíamos en los libros de ciencia ficción. Luego, con el uso que cada uno le da, le otorga una carga negativa o positiva. Porque después de todo, el que se esconde ahora en el celu es el mismo que antes se escondía en el diario. Es siempre el uso, nunca la tecnología.

Errante seguía describiendo las virtudes del MotoX y yo me debatía entre escucharlo, abrir mi celular nuevo y ponerme a jugar o arrebatarle el smartwatch Moto 360 que tenía en su muñeca y salir corriendo. Como, recuerden, estaba con una de mis hijas, tenía que dar el ejemplo y me porté bien. La verdad es que los detalles tecnológicos no suelen tener misterio para mi, pero como me llevo puesta desde que nací, hice la única pregunta que últimamente hago con cualquier dispositivo nuevo: ¿Resiste una caída? (Ostento el mérito de haber destrozado la pantalla “irrompible” de uno de mis últimos teléfonos a los pocos días de haberlo estrenado).

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Martín Errante, Gerente de Producto de Motorola Mobility Argentina y su, precioso, Smartwatch

Pero vamos al MotoX, para mi un celular tiene que tener dos características básicas que deben convivir: Complejidad en sus funciones, sencillez en su uso. Les digo las cosas que más me gustaron (Ahora que ya somos íntimos):

  • Despierto la cámara con un movimiento de muñeca y la pongo en modo selfie con el mismo movimiento. Le pido que me saque la foto y me la saca: Es más de lo que hacen los novios de algunas amigas.
  • Activo casi todo por voz, incluso el GPS cuando me subo al auto. Hace poco que manejo, la primera vez que dije una dirección y solito me llevó casi lo abrazo de la emoción.
  • Le puse Suárez, que es el mismo nombre que tiene uno de mis gatos. El tema es que cuando lo nombro en casa, uno se enciende y el otro me lame la mano. Tengo secretaria nueva, se llama Moto Assist y aprende a medida que lo uso. Suárez, mi teléfono, es mucho más obediente que Suárez, mi gato.
  • Para ahorrar batería, la pantalla sólo ilumina los íconos que tienen notificaciones y además cuando acercás la mano se enciende. Me siento un gurú imponiendo las manos.
  • Contás con algunas app muy copadas, exclusivas, para ir probando. Hay una que llamó mi atención que te avisa cuando, por ejemplo, tu hijo llegó del colegio a tu casa (Geolocalización). Claro que para eso toda la familia debería tener MotoX y eso aún no ocurre, pero me gustó mucho la idea.
  • La cámara es bestial, tiene 13 pixeles. Para los que trabajamos con redes sociales, es genial. Y para los padres babosos, ni te cuento: Captura imágenes previas y posteriores a que saques la foto de manera que, si no llegaste a tiempo, igualmente vas a tener la foto que buscabas.
  • El teléfono es divino, tiene lomo de madera de verdad, de bambú, está inspirado en la naturaleza. En esta casa, en la que de casualidad sobreviven los cactus, es un gran aporte.
  • Protección contra Agua y Rayaduras: La Menor no pierde oportundiad de agarrar mi celu y tiene su propia carpeta de juegos (Más que nada para que no se meta con mis récords). Con el MotoX sufro menos porque tiene la última generación de Corning Gorilla Glass (El vidrio) que evita rayaduras y tiene la pantalla recubierta de nanopartículas que lo impermeabilizan. Gracias, Motorola.

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Creo que las experiencias con la tecnología son casi cuerpo a cuerpo. Así fue además la pelea con La Mayor que esgrimía los motivos por los que estaría muy bueno que ella se quedara con el nuevo teléfono. Como La Mayor no es tan mayor, no tenía posibilidad alguna: No estamos de acuerdo con que los nenes que no saben ni prender el horno tengan un teléfono que salga más caro que el salario mínimo, vital y movil. La coherencia también educa. Pero claro que estamos de acuerdo con que tenga un celular adecuado para su edad y con todas las capacidades que le permitan crecer y aprender en este mundo tecnológico en el que nacieron. (Ellos nativos, nosotros inmigrantes, no seamos animales y formemos deportados digitales).

Seguramente le iré descubriendo más virtudes a mi MotoX (por ahora no tengo quejas) y si, es cierto, antes de que me lo recuerden, el celular llegó a mis manos por el Día del Padre y me lo quedé yo.

Pero vamos, no hay mejor regalo para un papá que ver a la madre de sus hijos feliz. ¿No?

isa

 

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1 comentario

  1. “No hay mejor regalo para un papá que ver a la madre de sus hijos feliz”. Suena lindo hasta que te chorean el Moto X. Justicia para el marido

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