No existe el momento ideal para tener un hijo

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Si esperáramos el “momento” ideal para tener un hijo, la humanidad estaría condenada a la extinción. Reflexiones sobre tiempos desencontrados a propósito de la semana del prematuro.

Terminar de estudiar y tener encausada, segura y plena, nuestra carrera profesional.
Contar con un buen pasar económico y con la seguridad de que así seguirá siendo.
Que la realidad social y política de nuestro país nos acompañe.
Vivir en una casa con mucho espacio cerca de un colegio que nos guste, un club que podamos pagar y una despensa de comida sana.
Saber que nuestra pareja es estable y que seremos equipo. Siempre.
Decidir que nuestra cabeza está en condiciones de incorporar un nuevo ser a nuestras vidas con todo lo que eso implica. Y de paso, estar en buen estado físico para acompañar la empresa.

Es imposible tildar la lista entera, deberíamos conformarnos con un par de puntos, o incluso con ninguno. No hay un tiempo perfecto para tener un hijo, el milagro ocurre luego, cuando todo se acomoda y entendemos que ese era el momento ideal y que tener un hijo no es una cuestión de agenda.

Sin embargo, el único tiempo que conocemos, suponiendo que nuestro hijo crezca en nuestro vientre, es el de los 9 meses. Un intervalo precioso en el que no solo nos crece la panza, sino también la idea, el ajuar, la cuna y hasta el nombre. Pero puede ocurrir que, repito, como nunca es el momento ideal, el bebé se apure y nazca antes.

Hay bebés que nacen con el cuarto sin pintar y con los padres aún definiendo nombre. Son los bebés prematuros.

Los bebés que se adelantan tienen derechos especiales. Son 10 ítems desarrollados por Unicef. Estos pequeños que luchan desde que nacen, se enfrentan a sus propias limitaciones y a las de los que los rodean, incluso con mucho amor. Una teta que cuesta, padres angustiados, condiciones médicas que no siempre son las ideales… Pero todo esto también se puede acomodar, debería acomodarse, porque uno de los derechos desarrollado por Unicef dice: “Los recién nacidos de parto prematuro tienen derecho a recibir cuidados de enfermería de alta calidad, orientados a proteger su desarrollo y centrados en la familia”. La familia, la que tenga, la que le toque, la que sea, es clave en el desarrollo del prematuro.

Porque ese bebé que termina de alistarse para la vida ya no dentro del vientre, sino de cara al mundo, necesita no solo los cuidados médicos correctos (que son importantísimos, vitales) sino también el contacto amoroso de su padres. La enfermera sabe cuidarlo y atenderlo, pero la mamá sabe acariciarlo, aunque sea su primer hijo. La voz del papá, la curiosidad de los hermanos, la mirada de los abuelos… Las salas de neonatología se convierten en grandes grupos de cálida contención. Todos, agentes activos para que ese bebé pueda ser la mejor versión de sí mismo.

Después de todo, eso es lo que hacemos los padres cuando tenemos un bebé, sin importar el momento en el que llegue. Porque puede que no exista el momento ideal para tener un hijo, pero sin lugar a dudas, siempre debería ser un buen momento para nacer.

Que la semana del prematuro nos sirva para que estemos atentos para procurar que esto ocurra!

Organizada por Unicef y el Ministerio de Salud de la Nación, la semana del prematuro se celebra del 14 al 19 de noviembre en Argentina.

Fuente: Entrevista de EnfaBebé 3 con la médica neonatóloga Regina Valverde, jefa de Terapia Intensiva Neonatal del Sanatorio de la Trinidad San Isidro
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