Seamos libres, que lo demás no importa nada (Hablando de dar la teta)

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Entre el mandato, la rebeldía y el fundamentalismo, luego de la Semana Mundial de la Lactancia Materna me queda la sensación de que todos se creen con derecho a meterse en el escote de las madres. Charlemos al respecto.

No tengo dudas, dar la teta es mucho más que alimentar al bebé. Y tengo clarísimo que es el mejor alimento del mundo para nuestros hijos. Tuve la suerte de poder amamantar a mis dos hijas sin problemas. Cuando digo “sin problemas”, no me refiero solo a la condición natural de haber generado en mi cuerpo la leche suficiente, sino de haber podido emocionalmente, de haber tenido la posibilidad real de combinar mi trabajo con eso, etc.

Dar la teta es mucho más que alimentar pero no sólo por los beneficios (y la maravilla compartida) para la mamá y sobre todo para el bebé, sino porque intervienen un montón de otros factores que tienen que ver con cada mujer en particular y con sus circunstancias.

Luego de la barrabasada de que unas policías (Sí, mujeres policías, las mujeres a veces somos horribles con las mujeres) le pidieran a una madre que se fuera de una plaza pública porque estaba dando la teta, escuché a fundamentalistas de la teta hablado horrible sobre las mamas que no amamantan o sobre las que no dan la teta hasta que el nene está en condiciones de freírse su propia milanesa, o sobre las que combinan la leche materna con otros alimentos… y en el medio, todas nosotras, la gran mayoría, madres normales que queremos lo mejor para nuestros hijos y que, para reducir el concepto, hacemos lo que podemos.

Enseguida tuvimos la Semana Mundial de la Lactancia Materna (Muy oportunas las policías ridículas, retrogradas y represoras) y sentí que una vez más, todos navegaban en mi escote con total impunidad. Pobres madres las que quieren y no pueden. Qué terrible cuando el momento no se parece al idilio romántico que describen los libros y resulta que, por ejemplo, se te agrietan los pezones.

Hagamos un poco de servicio a la comunidad y repasemos algunos tips salvadores para las mamás que van a amamantar por primera vez:

  • SIN HORARIO: Cuando el bebé pida, sin necesidad de esperar a que llore. Según lo que te diga el pediatra, lo tenés que despertar, o no, para que coma.
  • UNA TETA A LA VEZ: La primera leche que baja es aguada, en un rato llega la segunda leche que tiene más contenido de grasa. Es importante dar la teta sin límite de tiempo. Es la siguiente tomada, vamos con la otra.
  • QUÉ COME LA MAMÁ: Las madres podemos comer lo que queremos en el período en el que damos de amamantar, lo único que debemos evitar es el alcohol porque penetra en el torrente sanguíneo y llega a la leche. Hay pocos medicamentos contraindicados, pero automedicarse está mal. Mejor ir al médico. Aunque no estés amamantando, querida.
  • LA VUELTA AL TRABAJO: Si podés, cuando el bebé tenga 6 meses porque es cuando la lactancia es más espaciada (Y si no podés no sufras, te sumo yo, tu hijo va esta bien y vos también. Cuesta organizarte, pero se puede ). Idealmente te extraes leche (No es momento agradable al principio, luego mejora) al mismo ritmo que toma el bebé, en los mismos horarios por ejemplo, para seguir estimulando la glándula mamaria. Se almacena en recipientes aptos y refrigerados. Empezá antes de volver al trabajo, así hacés una reserva y sobre todo, no tirás el sacaleche por la ventana de la oficina.
  • DEJAR LA LACTANCIA: Es un proceso y comienza cuando se incorporan los alimentos semi – sólidos. La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva durante seis meses y el mantenimiento de la lactancia materna hasta las 2 años o más. Si la mamá no puede, o no puede todo, hay que elegir una leche de fórmula que tenga todos los nutrientes y ácidos grasos esenciales. Buscá el asesoramiento de especialistas que te inspiren confianza.

Ahora que la semana de la lactancia materna ya pasó, quiero seguir hablando de esto porque no es una cuestión de efemérides. Dar la teta es mucho más importante que cualquier circunstancia externa. En donde quieran, como quieran y cuando quieran. Y cuando no se puede, hay que buscar consejo y ayuda de especialistas en cada tema. Lejos del prejuicio, cerca de la intención de alimentar a nuestros hijos para que sean la mejor versión que se pueda de sí mismos.

Y por las dudas, que quede claro que en el escote de la madre sólo pueden meterse aquellos que son invitados.
Fuente: Entrevista para EnfaBebé3 con la puericultora Laura Krochik.
(Los consejos de este post son inspirados en los de esta profesional).
Más info: EnfabebéFan Page Enfabebé.

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