Ver series en pareja: Ese infierno tan temido

2

Cambian los hábitos, cambian las formas, cambian los modos, pero lo que importa es el amor.
Bueh, está bien… Y las series.

La verdadera prueba de amor ya no exige matar dragones, rescatar princesas de una torre o bajar la luna. Tampoco tiene que ver con aquello de ceder al pedido adolescente de la carne. Hoy, la verdadera prueba de amor es esperar a la pareja para ver el próximo capítulo de esa serie que nos desvela.

Varios preferimos matar al dragón.

Netlix nos carea con una realidad tentadora, provocadora y sexy: La serie que amamos está ahí, tan disponible como sugestiva. Tan accesible como insinuante. La traición está al alcance de un play. Y la flaqueza de nuestra fidelidad alcanza su punto culmine cuando el otro se duerme en la mitad de un capítulo: ¿Apago? ¿No apago? ¿Termino el capítulo y nada más? ¿Termino el capítulo y de paso la temporada? ¡Cómo me hace esto de dormirse! ¿No me ama? ¿Le tiro un balde de agua en la cara para que se despierte? Qué desesperación… esas son dudas existenciales, definir el colegio al que van a ir los chicos por los próximos 15 años es una pavada. Signos de los tiempos.

Claro, me dirá algún desamorado, que la solución sería que cada uno vea lo suyo, sobre todo con tanto dispositivo disponible, pero el amor incluye el impulso vital de querer compartir “lo bueno” con el otro. Es cierto que lo “bueno” puede ser diferente para cada quien, pero volvamos a las pruebas de amor: Antes tu pareja te acompañaba al shopping y ahora ve con vos Greys Anatomy. Antes ibas a la cancha, ahora ves SOA. Sepan disculpar el ejemplo barato y obvio, sepan que en casa la que mira SOA como una loca adepta abducida, soy yo.

Ver series en pareja está bueno para compartir esos datos inútiles que acumulamos: Tal actor era tal en otro lado, esto parece un spin off de… bla bla bla, en definitiva, se trata de pasarla bien de a dos. En cambio, cometer adulterio seriéfilo te deja en orsai (Como cualquier tipo de mentira), y te ves luchando para que no se te escape ninguna infidencia que te delate, o peor, fingiendo cara de sorpresa cuando ves por segunda vez algo que ya viste. La mejor opción es reconocer la vileza, siempre, porque sin confianza no hay pareja. Tengo amigos que ya no revisan el celular de sus parejas, sino que le revisan el perfil de Netflix. El horror!

Para casos extremos, la tecnología propone algunas herramientas: Sabemos que el capítulo empieza en dónde lo dejamos (Aunque se puede quitar ese seteo) y que entonces, el otro sabrá de nuestra villanía. Hay apps que te sugieren que tenés que entrar con un doble pin para poder avanzar (como si fuera una caja de seguridad), pero yo prefiero que sea por decisión y no por obligación. Como en la vida.

Si alguno de los dos viaja habitualmente, el ejercicio de autocontrol es mayor. En casa hemos litigado recursos extremos, como ver las series en teleconferencia (Y funciona) pero también hemos sabido distinguir, y aprovechar, las ventajas de esperar: Cuando el que se fue vuelve, no deleitamos con unas binge wachting memorables. (Sesiones maratónicas en lenguaje binger).

Ahora es un tema de terapia de pareja habitual, pero como nosotros estamos juntos desde hace mucho tiempo y como vemos series compulsivamente desde mucho antes de que sea tan fácil acceder a ellas, pensábamos que, con la salvedad de algunas vergonzosas debilidades que hemos podido perdonarnos, teníamos el tema manejando.

Eso hasta que nos llegó el grito unificado de nuestras hijas, que un segundo después de que el logo de Netflix dejara paso al menú, nos reclamaron: Che! Ustedes vieron capítulos de Naruto sin nosotras??

Porque el amor es lo que importa, decíamos. Pero las series, parece, también.

Compartir.

Sobre el Autor

2 comentarios

  1. Pingback: Tips para enfrentar una maratón sin lesiones (Y en pantuflas)

  2. Ay el adulterio! Mi novio miró un capítulo de Game of Thrones sin mi y desde ese momento rompió el código, ahora si le digo que ya vi una película son el se enoja, pero siempre le recuerdo esa “traicion” jajaja

Dejar una Respuesta