2 de 3 (O el juego es salud)

0

Crisis es oportunidad dicen, y cuando las vacaciones de invierno irrumpen en nuestra rutina y nos embarullan la agenda, sería bueno recordar que jugar es estar sano. Incluso para los grandes.

Bueno, bonito y barato. En eso pensé cuando el Dr. Diego Montes de Oca, en una de las charlas que da con los amigos de Enfabebé 3, dijo que idealmente las mamás teníamos que “dar” con “serenidad, seguridad y alegría” para crear un relación sana con nuestros hijos. Y junto con eso, recordé el dicho popular que asegura que de esas tres, sólo ocurren dos, en la combinación que uno prefiera. Por ejemplo, bueno y barato, pero no bonito. O bonito y bueno, pero no barato. ¿Será igual con las tres premisas maternales? Qué miedo.

Me disculpan el titubeo mental, es que ahora que ya casi terminan las vacaciones de invierno, y que he intentado jugar con mis hijas más que de costumbre, mi performance me genera dudas.

Sabemos, en invierno los nenes están de vacaciones y los padres no siempre. Hace frío y está todo caro. Se desbarajusta la agenda y hay cola hasta para darle de comer a las palomas en las plazas. Los niños invaden la ciudad, pero también invaden nuestra cama, nuestras oficinas y sobre todo, esos espacios que en general tenemos “para nosotros”. Y la verdad es que está bueno y se disfruta, pero puede que en algún momento nos estrese o nos ponga de mal humor. Somos padres, sí, pero también somos humanos.

En el afán por mantenerlos alimentados y limpitos a veces olvidamos la importancia del juego como elemento fundamental para su desarrollo mental. Desde un bebé que juega con el pelo de la mamá hasta un nene más grande que interpreta roles con títeres y arma una historia. Ese espacio puede ser un momento genial de encuentro entre el nene y la mamá, en dónde además, no hay exigencias, está más cerca del descanso. Las milanesas, les juro, pueden esperar un rato, no se van a ir de la heladera.

Está bueno informarse para poder ofrecerle a nuestros hijos juegos que los estimulen de acuerdo a su edad, porque un nene que juega es un nene sano y porque los papás podemos acompañar a nuestros hijos para que logren ser la mejor versión de sí mismos, desde que son bebitos. No hay edad para jugar.

Pero sin presión, a veces es tan sencillo como tirarse en el piso y “ver que pasa”. Jugar es un signo de salud, y sospecho que no es solo para los niños.

Repasemos, se terminan las vacaciones y hemos jugado. Sanos estamos. Serenos, seguros y alegres no siempre, pero lo seguimos intentando.

Buen regreso a la rutina, amigos!
Que sigamos jugando.

 

Fuente (Y más info para estimular jugando): EnfaBebé 3 Fan Page EnfaBebé 3.
Entrevista para EnfaBebé 3 con la psicopedagoga Marina Catarineu

Compartir.

Sobre el Autor

Dejar una Respuesta