Argentina vs. Holanda: El partido que nos emocionamos

0

BetaposteoSemiA732En este mundial, dicen, nos hicimos desde abajo. Disiento: los argentinos, siempre y a los golpes, nos hacemos desde adentro y a pura emoción llegamos a la final.

La Menor no entiende por qué hoy no va al colegio y le recuerdo que es 9 de Julio, Día de la Patria. Las calles, la casa y la gente están vestidas de blanco y celeste. Que la chiquita piense lo que quiera, mientras tengamos los colores correctos me banco la razón.

En las horas previas la gente corría en los supermercados como si necesitara provisiones para una semana, que bueno, después de todo fue lo que nos pareció que duró el partido anterior.

Empezó el encuentro, merienda en la mesa, los nervios en la boca, el corazón donde podemos y nuestra reservas para el color naranja, los tulipanes y la reina argentina. A los 10 minutos reconozco que la pena que me daba la derrota brutal de nuestros hermanos sudamericano anfitriones se desvanecía con cada “oleeee”. Decí que uno puede elegir mirar los goles propios y no prestarle atención ni tiempo a los pobres de corazón. Eso le digo a La Mayor, lo que pienso me lo guardo en pos de su educación.

Termina el primer tiempo y pasamos de los pastelitos patrios a la picada, mirá si nos bajan las defensas y no podemos gritar el gol. Llegar hasta aquí no estuvo mal, sobre todo después de 24 años, le decimos a las nenas, ya ganamos, advertimos por las dudas. La chiquita se pone a cantar “Ganamos, perdimos, igual nos divertimos” y le hacemos shhhh en el eterno conflicto entre la pedagogía y esta ansiedad mundialista.

Seguí leyendo este post acá. (Hacé click). 

Compartir.

Sobre el Autor

Dejar una Respuesta