Cómo cambia tu mente con el embarazo

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Las reacciones que tenemos, o las que vemos en otras mujeres, nos hacen pensar que no solo se embaraza el cuerpo. ¿Cuánto hay de verdad en esto?

Hay mujeres que se embarazan en el medio, como si les hubieran hecho un nudo. Hay otras que nos embarazamos enteras y gigantes, como un lavarropas. A las segundas nos caen mal las primeras, por razones obvias, pero hay un lugar en el que nos encontramos: a todas nos pasan “cosas” que antes no nos pasaban, tenemos nuevos intereses y sentimos distinto sobre cuestiones que creíamos resueltas.

“Cuando las monas son mamás, tardan en conseguir comida la mitad del tiempo que tardaban antes de tener hijos”, dijo Estanislao Bachrach, doctor en biología molecular y experto en neurociencia, cuando lo estaba entrevistando por el estreno de Intensa-Mente. Capturó mi atención y aproveché la charla para ahondar en el tema.

-¿Realmente cambia el cerebro de las mujeres cuando se embarazan?

Sí, su cerebro cambia mucho y muchos de esos cambios quedan de por vida. A la mujer embarazada le importa solo una cosa y gracias a eso subsistimos como especie. Lo único que le preocupa es que el pañal y la leche estén cerca. Si en una tienda se los ponen lejos, la pierden como cliente. Es un reduccionismo, pero las empresas que trabajan con productos para bebés estudian mucho esto. Si engañás a una mujer embarazada, nunca más perdona. Del mismo modo, si hiciste bien tu trabajo, la ganás para siempre.

-¿Entonces el pregnant brain (cerebro de embarazada) existe? ¿Podemos asegurar que no es una excusa de las embarazadas?

Es 100% real. Su cerebro empieza a fabricar nuevos caminos, nuevos circuitos. El primer objetivo de esa mujer es el hijo. Todo está pensado para eso. El cerebro está duplicado casi en tamaño, no en tamaño físico, sino en cantidad de circuitos. Hasta el oído se agudiza, todo tiene que funcionar mejor y más rápido.

-¿Se puede decir entonces que cuando una mujer se embaraza el cerebro mejora? Sí, estoy abusando del concepto...

No, no mejora. Se orienta hacia un objetivo: el de la supervivencia del hijo. Se agudiza. Y ese cambio no es temporal, es para siempre.

Seguí leyendo la entrevista (No tiene desperdicio) acá. Hacé click. 

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