¿Cuánto duran 15 minutos? (O tirate a jugar con tu hijo, no seas zapato)

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Hay un tiempo detenido y precioso, que construye recuerdos y que proyecta futuro. No requiere de especialistas ni de tecnología moderna. Está al alcance de todos y empieza con una pregunta que deberíamos hacernos todos los padres: ¿A qué jugamos hoy?

Llegar al trabajo, en la mayoría de los casos, nos lleva más de 15 minutos. Un capítulo de nuestra serie favorita tiene 3 veces ese tiempo. Para hacer un pollo al horno necesitamos multiplicarlo por 4. Y podría seguir párrafos y párrafos. Es que suponiendo que dormimos 8 horas (Quién pudiera…) el día sigue teniendo 16 horas más, es decir, 64 veces 15 minutos.

¿Y si te dijera que solo necesitamos uno de esos 64 bloques de 15 para estimular a nuestro bebé? ¿Y si te dijera que, además, eso se hace jugando? Entiendo, sobre todo porque he estado ahí, que se nos ocurre que hay cosas más importantes, sobre todo para padres primerizos y cansados, como mantener vivo al niño: Bañado, alimentado, durmiendo para arriba o para abajo, depende del médico. Sin ser expuesto al sol. Sin comer tal o cual cosa. El milagro maternal, creo yo, consiste es no salir corriendo frente a tanto mandato.

Decía, sin embargo, que no se nos ocurre no darles de comer a diario (Y tenemos la bendición de poder hacerlo y la responsabilidad de trabajar por los que no pueden, pero ese es otro tema). Del mismo modo, podemos pensar, sobre todo cuando logramos volver a dormir de corrido, que no debería pasar un sólo día sin que nos tiremos un rato a jugar con ellos.

Jugar es divertido o debería serlo. Jugar con nuestro bebé (Alerta spoiler: crecen rápido, jueguen ahora) es una maravilla. Con ropa cómoda, con tiempo exclusivo, proponiendo actividades. Cuando se juega, se juega. No se cocina ni se habla por teléfono. Con un solo juguete a la vez, todo tiene su tiempo y su medida. Dejando además, que los nenes resuelvan por sí solos circunstancias nuevas.

Es que nuestros hijos crecen todos los días, y nosotros tenemos que comprar zapatillas nuevas, pero también todos los días aprenden, descubren e incorporan novedades. El desarrollo no es sólo físico, es también mental. El juego es un excelente alimento para el desarrollo neuronal (Y no corremos el peligro de que nos salga quemado o con mucha sal).

Se trata de procurar la mejor nutrición, en el sentido amplio, y en la medida de nuestras posibilidades. El juego también los alimenta.

Y nos alimenta.

Fuente (Y más info para estimular jugando): EnfaBebé 3 

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