Instrucciones para dejar que los hijos crezcan (y viajen en colectivo)

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subeUna de las decisiones más trascendentales en la vida de los padres es dejar que los hijos salgan solos a la calle y esperar que vuelvan sanos y salvos al hogar.

Hablarle a los hijos sobre cómo reaccionar si los asaltan, si los agreden, si se cruzan con un exhibicionista, si el colectivo choca, si hay un terremoto o tantas otras cosas, solo nos enfrenta al hecho de vocalizar que no podemos protegerlos de la verdad de sus propias vidas. Así de duro, así de tremendo y así de necesario. Por otro lado, si nuestros hijos no pueden salir al mundo es que debemos repensarnos como padres.

Es impactante ver que les hablamos como si los estuviéramos preparando para la guerra y no para viajar 10 cuadras en colectivo. Lo más importante es distinguir entre los peligros propios de la realidad y los miedos de la paternidad que no tienen ni fecha, ni espacio ni razón.

La Mayor comenzó el colegio secundario y calza más que yo. Reclama un poco de libertad y de autonomía y tiene razón. Decidimos, luego de una gran discusión, que nuestra hija podía hacer algunos viajes de vuelta del colegio en transporte público, colectivo en este caso. Son viajes sencillos a horarios adecuados y en donde, además, viajan muchos chicos del mismo colegio. Nuestra precaución no tiene que ver con su capacidad o con su madurez, tiene que ver con los peligros reales que hay en una gran ciudad acá, al sur de Latinoamérica.

Instrucciones para nosotros, los padres:

  • Ponerle un GPS debajo de la piel no es una opción. Encerrarla en una torre hasta los 30 tampoco es una opción (este punto va dirigido especialmente a los papás de niñas)
  • Como madre, admito que contener al padre de las nenas es un acto de amor que requiere de mucha paciencia. Sobre todo porque esto recién empieza.

Podés seguir leyendo estas instrucciones acá: (Hacé click)

 

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