La previa de un destino

1

disney

Soñamos con el viaje a Disney durante un tiempo. Pero sobre todo, soñamos con el viaje a Disney mientras lo armábamos a escondidas de las nenas, defendiendo el secreto y pensando que era una locura.

Diseñamos planillas enrevesadas de escenarios de actividades y de miedos personales por la realidad del país y las prioridades en general.  Nos llevó meses divinos y noches fantásticas y al final nos atrevimos. Con los pasajes, el hotel, los parques, el itinerario, la documentación, el plan de comidas y el auto ya estábamos completos.  Ahora había que esperar. Logramos, bajo amenaza de cosas tremendas, que la familia y los amigos, todos cómplices, se mantuvieran en silencio. Les advertimos a las maestras sobre la futura ausencia de nuestras hijas y después las docentes las miraban ansiosas y con ternura, dándoles una vez más señales inequívocas de que los adultos que las rodeamos estamos un poco desequilibrados.

Durante ese tiempo ahorramos como locos y las comprometimos con la causa. Sólo les dejamos saber que lo hacíamos porque queríamos viajar en “algún momento” a “algún lado”. Nos convencieron las abuelas, que insistían con el presagio de la hiperventilación de las nenas. Las parimos, sabíamos que iban a sobrevivir a la sorpresa y esperamos que la tengan en cuenta cuando les toque elegirnos geriátrico.

Seguí leyendo este viaje en Disney Babble (Hacé click).

Diseñamos planillas enrevesadas de escenarios de actividades y de miedos personales por la realidad del país y las prioridades en general.  Nos llevó meses divinos y noches fantásticas y al final nos atrevimos. Con los pasajes, el hotel, los parques, el itinerario, la documentación, el plan de comidas y el auto ya estábamos completos.  Ahora había que esperar. Logramos, bajo amenaza de cosas tremendas, que la familia y los amigos, todos cómplices, se mantuvieran en silencio. Les advertimos a las maestras sobre la futura ausencia de nuestras hijas y después las docentes las miraban ansiosas y con ternura, dándoles una vez más señales inequívocas de que los adultos que las rodeamos estamos un poco desequilibrados.
Durante ese tiempo ahorramos como locos y las comprometimos con la causa. Sólo les dejamos saber que lo hacíamos porque queríamos viajar en “algún momento” a “algún lado”. Nos convencieron las abuelas, que insistían con el presagio de la hiperventilación de las nenas. Las parimos, sabíamos que iban a sobrevivir a la sorpresa y esperamos que la tengan en cuenta cuando les toque elegirnos geriátrico.

Compartir.

Sobre el Autor

1 comentario

  1. Pingback: Disney Tienda Mágica, al alcance de un click

Dejar una Respuesta