Las madres no sentimos asco

0

La maternidad también nos modifica la tolerancia. Convivimos con fluidos, olores y acciones que nunca hubiéramos aceptado en nuestras vidas antes de tener hijos.

Una mujer charla con una amiga mientras los nenes juegan a su alrededor. Toma un sorbo de té, le dice a uno de los niños que baje los pies del sillón, se ríe, le saca una miga del cuello de la camisa a su comadre y todo sin perder el hilo de la conversación. En el mismo tono, y sin interrumpir la escena, la misma mujer le hace señas al más pequeño de sus hijos para que se acerque. El chiquito va resignado, ya sabe, y ella, sin quitar los ojos de su interlocutora, mete un dedo en el pañal de la criatura para corroborar que sigue seco. Sigue seco, a Dios gracias, el nene se va a seguir jugando y la madre continúa con lo suyo. Sin inmutarse. Como si fuera lo más lógico del mundo.

Bien, me juré a mí misma que nunca iba a meter un dedo adentro de un pañal. Y creo que lo cumplí. O al menos mi memoria se comportó de modo selectivo y no me permite recordar si alguna vez fallé en mi propósito. Es que parecería, si miramos al universo de madres que nos rodean, que el instinto maternal nos anula el gen del asco. Cosas que nos repugnaban, olores que nos desagradaban, actitudes que juzgábamos asquerosas, acciones que nos generaban repulsión: todo eso (y algo más) se nos da de modo natural cuando tenemos hijos.

Los niños, hay que reconocerlo, exudan fluidos varios, no tienen filtro para la mugre ni vergüenza para ostentar sus manchas o lo que sale de sus cuerpos. Prueban, investigan, son curiosos. Y la curiosidad nunca es impoluta.

¿Pero por qué? Qué será aquello que nos lleva de elegir perfumes exquisitos a oler ropa con descaro. A chupar helados ajenos, cuando limpiábamos el borde del vaso del restaurante más coqueto de la ciudad. A usar saliva para limpiar barro de un un cachete, a revisar el contenido de la pelela. Ahora que lo escribo, nos da mucho más asco detallarlo (o leerlo) que hacerlo.

Seguí leyendo este texto acá (Hacé click). 

Compartir.

Sobre el Autor

Dejar una Respuesta