Lo que los hermanos menores nunca van a saber

0

El primer hijo nace en una tierra virgen en donde reinan padres inexpertos y a pura conquista deja escrita las bases que luego los hermanos menores darán por sentadas.

Los hermanos menores no saben de la pelea encarnizada que llevamos a cabo para que nos dejen delinearnos los ojos unos meses antes de cumplir los 15. Tampoco saben de la compleja negociación que concluyó en un horario de vuelta a casa que nos deje contentos a todos. Desconocen la lucha de poderes que sufrimos para tener la potestad de la decoración y el orden de nuestro cuarto ni lo que costó el equilibrio delicado de relaciones que permitió traer novios a casa. Los hermanos menores suponen que fue un mero trámite conseguir que nos dejen ir solos a la casa de una amiga o volver en colectivo del colegio.

Los hermanos menores no saben nada de todo esto.

No importa cuántos hermanos vengan después, el primero tiene la ardua tarea de colonizar permisos y de habilitar espacios. El hermano mayor es un conquistador. Hay una gran lista de cosas que los hermanos menores nunca sabrán, solo disfrutarán del beneficio de la siembra del mayor.

Es posible que los menores algo sospechen e impunemente nos molesten sabiendo que, aunque tengamos ganas de volver a ser hijos únicos, alcanza con que crucemos la puerta de nuestra casa para que seamos sus grandes defensores frente a las inclemencias del mundo externo.

Es propio de los hermanos mayores no reprocharles nuestros esfuerzo. Como mucho, abusaremos un poquito de nuestro autoridad cuando nos dejen “a cargo”.

Los menores, por su lado, mientras navegan en las aguas calmas que les dejamos, deberán ponerse firmes para que los tomen en serio o para que los dejen de llamar con el diminutivo de su nombre.

Pero eso ya es un conflicto para otro post (Y definitivamente no es un problema de los hermanos mayores).

Compartir.

Sobre el Autor

Dejar una Respuesta