Lo que pasa cuando mi marido no está

0

Mi pareja viaja frecuentemente por trabajo. Si bien ya estamos acostumbrados, hay una serie de cuestiones que suceden cada vez que él se va. Así es nuestra vida de chicas.

Me levanté temprano y en puntitas. Mi cama grande estaba llena de hijas. El sol del sábado me las iluminaba con gracia y me recordaba los motivos por los que no debía regalarlas a pesar de todo lo que me habían pateado durante la noche. Me escapé a la cocina y ya con el café en la mano me senté en la computadora. Tenía que escribir. La mañana venía silenciosa e interesante, pero apenas puse un dedo en el teclado apareció La Menor con todos los pelos en la cara y con una actitud desafiante que parecía decir “hola, vengo a pedirte TODA tu atención”.

Ahí recordé que mi marido estaba de viaje y que, como era la única adulta de la casa, me tocaba a mi peinarla, alimentarla y conversar. Una de las cosas que ocurren cuando él no está es que siempre es mi turno.

Mi marido viaja mucho por trabajo. Si bien no es una situación dramática, el escenario de nuestras vidas se modifica cada vez que eso pasa. Reprimimos algunas cosas porque no queremos que él se las pierda y reforzamos otras porque tenemos la casa tomada: cuando él no está, la casa es una casa de chicas.

Cuando el padre está de viaje, nosotras: contenemos a los gatos que lo extrañan y de paso nos contenemos nosotras. Lo interpelamos todo el tiempo y por todas las vías de comunicación posibles. Queremos saber, pero también queremos que él sepa que queremos saber, que no está solo. Comemos todo lo que a él no le gusta. Ordenamos cajones olvidados porque no sabemos tejer como Penélope. Lo extrañamos cuando ya falta poco para que vuelva (extrañarlo desde antes es muy doloroso, no nos lo podemos permitir). Lo alentamos a que disfrute, a que conozca, a que crezca, a que valga la pena. Lo mandamos a comprarnos cosas de chicas, raras y complicadas y él va. Los padrinos mágicos se ponen en modo turbo, la familia y los amigos nos rodean y una vez más confirmamos que somos muy afortunados. Seguimos la rutina y, por una vez, la valoramos.

Seguí leyendo este texto en Disney Babble. Hacé click. 

Compartir.

Sobre el Autor

Dejar una Respuesta