Lo que quiero enseñarle a mi hija sobre el amor

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Los hijos crecen y se enamoran. ¿Cuánto hace que no hablamos de amor?

Nuestros hijos, que ya usan corpiño o tienen pelos en las patas, se enamoran perdidamente. No son correspondidos y sufren o peor, son correspondidos y avanzan. Con ellos, cuestiones propias de la edad, hablamos de los límites, del horario de vuelta a casa, de las responsabilidades del colegio, incluso hablamos de sexo, pero pareciera que, miedos y prejuicios mediante, hablamos poco sobre el amor.

Será que nos negamos a la idea de que les rompan o nos roben su corazón.

A pesar de nuestra ceguera forzada, ese primer amor irrumpe en nuestra casa con la fuerza adolescente y es una buena idea crear espacios que nos permitan, lejos del sermón, charlar con nuestros hijos. Contarles nuestras experiencias, aconsejarlos o darles cobijo.

Miraba a La Mayor, en la que conviven un cuerpo desarrollado con una mente inmadura (que es casi la definición de esta etapa) y pensaba en el momento en el que podré decirle estas cosas sobre el amor. Por ahora, se las escribo.

  • No te pongas ansiosa. Todo llega y no hay apuro. Es como la vocación, no sabés cómo definirla pero cuando la descubrís es clarísimo que ahí está.
  • Tu cuerpo es tuyo, pero también lo es tu corazón. Se cuidan las dos cosas y se comparten sólo con quién quieras, cuándo quieras y cómo quieras.
  • No subestimo ni por un segundo tu angustia adolescente, al amor no tiene edad y el sufrimiento por amor tampoco. Pero creeme, va a pasar.
  • Podés contarnos lo que quieras, todo o nada. Vamos a manejar nuestra ansiedad. Pero cuando preguntes, te vamos a decir la verdad.
  • No te enganches con grandes dramas ni con telenovelas. La adolescencia es para disfrutar y el amor es alegría.
  • Ningún tipo de agresión, ni física ni verbal, tiene que ver con el amor. Nunca. Quien te ignora o calla frente a algo que te duele, tampoco te ama. De esos lugares hay que alejarse rápidamente para darle lugar al amor de verdad que es pura calidez.
  • El amor te hace libre. Si te ata, te encierra, te limita o te oprime, no sólo no es amor, sino que lo contradice.
  • Las pruebas de amor no se piden. Ni las pidas ni permitas que te las pidan. Sin confianza no hay amor verdadero.
  • Sos una persona hermosa. No dejes que algún rechazo te haga dudar. Si alguien no te quiere como sos, no te quiere. Y sobre todo, no te merece.

 

Como en todo, tenemos que confiar en aquello que sembramos. Amar es tener esperanza, es ir más allá. Con amor, todo. Sin amor, nada. Y con el amor que sentimos por ella, estar ahí, con respeto pero con presencia.Es que le deseo que se enamore y que lo disfrute. Y si tiene un desengaño, quiero que lo supere y que aprenda. Que le duela la panza sólo por pensar en el otro, que le pique el corazón cuando camine de la mano con alguien, que tenga un primer beso que valga la pena y la certeza, profunda, de que el amor es lo único que de verdad importa en este vida.

Sobre el amor se aprende, y aprendo, todos los días. Lo dice alguien que sigue perdidamente enamorada de un compañero de secundaria con el que además, se casó y tuvo a la hija adolescente a la que le dedico estas líneas.

 

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