Malcogidos (Empezamos con uno)

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2pesosCómo ha pasado tiempo desde mi último post muchos pensarán que el título es una estrategia, un gancho para regresarlos a este lugar. Pero no.

Desde hace mucho tengo una teoría que se corresponde con esto. La mayoría de la gente es como normal. Buena gente. Con luces y sombras, con días buenos y días malos. La gran mayoría va por la vida sin joder a los demás (Principio básico de la convivencia, no?). Y luego, hay una minoría de criminales. Bestias asesinos y violadores. Violentos con el cuerpo y/o con la palabra. Aprovechadores y abusadores. Monstruos.

Hasta acá ninguna novedad. Pero en el medio, afirmo, hay una zona como más gris. Más gris porque cuesta trabajo distinguirlos. Disimulan. Hablo de un grupo difuso de turros, falsos, hipócritas, etc. Y en ese subrgrupo entran los malcogidos. Aquellos que cogen mal para ser más claros. No coger siempre es una opción y no creo que, si es una opción, traiga consecuencias nocivas. Cada uno con su mambo. Ahora, los que cogen mal van por el mundo resentidos. Jodiendo a los demás. Y por las dudas aclaro que a esta altura del partido por coger mal entiendo coger de modo diferente al que te gusta o con la persona que no es con la que quisieras. Todo el resto lo dejo en la conciencia de cada uno. Suficiente ya con el abuso que estoy haciendo del término como para además ahondar en el significado del mismo.

Y tanta reflexión viene a cuenta de que, en esta última semana, semana de vacaciones y de relax, he tenido tres brutales encuentros con este tipo de personas. Se han dejado ver sin ningún pudor. Y casi les saco fotos para ilustrar el post, no pude por la furia que me inundaba. Pero hubiera esta bueno eh… casi un servicio a la sociedad.

Al MC1 debo darle un marco de referencia. Mar de las Pampas es como un gran barrio privado. Sabiendo eso fuimos. Nadie nos obliga. Y la pasamos bien. No usamos chomba pero la pasamos bien. A la nochecita estábamos listos para un show infantil (gratis) en el anfiteatro (Al aire libre) de uno de los paseos (Shoppings sin techo en dónde siempre hay un local de Cardón). Llegamos 15 minutos antes para sentarnos cómodos. Las dos crías en la grada de abajo, nosotros en la de arriba, ellas apoyadas en nuestras piernas. 15 minutos después, cuando empezó muy puntual el show, no entraba nadie más en ningún lado.

Después de la segunda canción la menor pide upa, el padre la levanta y queda el espacio libre. Se sienta una señora, rápida ella y su camisola hippie chic. Está perfecto, el lugar había quedado libre. Estaba yo muy ensimismada pensando en que se le podía cantar a los chicos sobre temas de chicos y que no hacía falta tener a una insoportable con trenzas desafinando con Juan Darthes o a una joven siliconada pululando con pre adolescentes hormonalmente confundidos que revolean las partes mientras bailan de modo esquizofrénico, cuando noto que un señor, a claras vistas el marido de la camisola hippie chic, se sienta en el piso delante de mi hija mayor, que aclaro, tiene 7 años recién cumplidos. Con el megáfono con el que nací en lugar de garganta le pregunté si veía y como es casi más alta que yo me dijo que si.

Ya estaba en guardia yo (porque los huelo, lo juro, los huelo) cuando veo que todos se paran respondiendo a la invitación de los del espectáculo a seguir una coreografía. Mi niña se para. Y que hace el MC 1?? Eh???? Qué hace???? Se sienta en el lugar de mi hija. Apoya el orto enfundando en bermudas caquis pinzadas. Nos miramos con mi marido y supusimos que apenas terminara la canción el tipo se iba a levantar. Supusimos mal. Mientras yo estiraba la mano para agarrarlo del cogote (recuerden que tenía su cabeza casi apoyada en mis rodillas) nuestra hija nos dijo que se sentaba en el piso. Ella quería desde antes, estaba más cerca del show, con otros nenes, etc. Yo no. Yo quería parar la musiquita, agarrar el cable de uno de los micrófonos y ahorcarlo lentamente. Me veía haciéndolo y pasándola bomba.

Mi consorte estaba como asombrado y yo estaba ciega. Y cuando digo ciega, digo ciega. Tal vez por eso no le dije nada. Porque hay momentos en los que sencillamente no tengo punto medio.Entonces, sin darme cuenta, agarré a la menor que, coherente con todo el comportamiento que ostentó durante las vacaciones, a esas alturas no quería estar ni a upa ni en el piso ni en el show ni en Mar de las Pampas y la senté en mi regazo. Y se dedicó entonces a patearle la espalda (literalmente) al malcogido hasta que terminó el show. Yo hubiera preferido patearle los testículos, pero seguro iba presa. La bebe en cambio es inimputable.

Son una raza, son cagones y se hacen los boludos (Es todo un arte, tengo que escribir sobre esto de hacerse el boludo), nunca, nunca en todo el show el tipo se dio vuelta a ver quien le estaba arruinando la chomba rosa. Y el hombro. Se movió para poner un par de billetes de dos pesos en la mochila que pasaban los artistas, era un espectáculos a la gorra. Previsiblemente era un ratón. Estás veranendo en un lugar caro, vestís bien, no sabés lo que sale una entrada, eh??? Te vas a acostar y anotás en tu diario íntimo de cuero de carpincho, bajo el título “logros del día”: Le saqué el asiento a una nena de siete años y puse solo dos pesos en la colecta del show al que llevé a toda mi familia. Y después apagás la luz, cogés mal y te dormís. A que si.

Igual me quedó el sabor amargo de no haberlo rebajado a puteadas. No se trata de magnificar la situación. En mi pueblo dicen que no es el valor intrínsico sino la acción que lo involucra. Son sabios en mi pueblo.

Nuestra hija soportó luego estoicamente el discurso paternal sobre sus derechos, la defensa de los mismos, no dejar que se aprovechen de ella, pelear por lo que crea que le corresponde, y nunca nunca aprovecharse de nadie más débil, etc. Pobre hija, creo que la próxima vez se sienta directamente en el piso para no tener que escucharnos.

Dejo para mañana a la MC 2 (esta es mujer, les adelanto). Y me voy a dormir, no sin antes advertirles: Cuidado, los malcogidos si, se van de vacaciones. Pero nunca descansan.

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