Marzo: El fin del viaje

0

jetlag

Las vacaciones son como un placentero viaje en avión. Y marzo es el aeropuerto abarrotado de gente al que llegamos y en el que nos informan que nos perdieron la valija.

Como un aterrizaje forzoso y turbulento luego de un vuelo sereno, marzo irrumpe en el precioso desorden de las vacaciones. Un desorden que en diciembre veíamos como un abismo insondable que nos iba a desarmar la vida.

Ya en los primeros días pasamos de horarios y permisos relajados a una rutina estricta e inevitable porque no podemos olvidarnos a los chicos en el colegio, no importa cuánto lo intentemos, nos los van a devolver. Yo admito que aproximadamente para noviembre voy a tener aprendidos los horarios de La Mayor y de La Menor, que no combinan ni una vez en toda la semana. La rutina, que despreciamos en las vacaciones, se presenta cruel durante marzo, como para tomarse revancha.

En las vacaciones se pueden invitar amiguitos casi todos los días y podemos mirar películas en el sillón hasta cualquier hora. Todo es más importante que “la tarea”, comemos lo que hay y muchas veces en la mesa ratona. Como nosotros trabajamos, en vacaciones las hijas van de gira a la casa de los abuelos, tíos y padrinos y si un día no tienen ganas de ir a la Colonia no hay problema, cuentan las asistencias, no las faltas. Les dejamos usar los chiches tecnológicos más tiempo y sin culpa. Me parece que en las últimas vacaciones nos tomamos vacaciones de nosotros mismos.

Seguí leyendo sobre el jet lag de las vacaciones en Disney Babble. Hacé click. 

Compartir.

Sobre el Autor

Dejar una Respuesta