Sobre la crema que no se come

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A medida que pasan los años hay algunas cosas que cambian. La crema es una: se va la de los postres y llega la que te cuida. (Y ojo, confundirlas no es sano)

Hasta hace unos años si me habablas de crema pensaba en frutillas. No me gustaba embadurnarme, sé que a otras mujeres sí, a mi no. No lograba además ser constante como para obtener resultados y agarrarle el gusto. Solía usar crema para las manos (alguna en particular, viste como somos…) y desde hace unos años crema hidratante para la cara, como para que no se me caiga nomás… pero nada muy específico ni muy tenaz ni muy continuo.

Luego, los años y la vida hicieron que empiece en reparar en las leyendas de cualquier cosa que diga “rejuvenecer” – “refrescar” – etc. No importa qué. Pero claro, la mayoría de los productos que tienen esas promesas son, justamente, cremas. Una vez Consorte me trajo de un viaje una crema “antiedad” y no le hablé por un par de días (Y eso que por el precio se merecía unos besos). Casi al mismo tiempo, y por este mismo blog, me comenzaron a enviar productos de belleza y de cuidado para que pruebe. A las marcas las traté mejor que a Consorte porque en general admiro a los que, aún leyendo mis textos, siguen enviando cosas. Gente osada, merecen mis respetos.

Hace unos días, en ese plan, recibí un tratamiento, crema y gel, antiedad con ácido glicólico (Escribo como si supiera de qué hablo) para disminuir las líneas de expresión y las arrugas. Lo miré con desconfianza hasta que leí que me aseguraban “resultados rejuvenecedores en tan solo 45 días”. OK, vamos a darles una oportunidad me dije. Estas cremas resultaron geniales, pero en el proceso noté otros beneficios que no venían detallados en las cajas:

  • Tenemos tiempo para ponernos crema. Si no tenés tiempo para dedicarte 5 minutos al día a vos misma, conviene que revises tu agenda. Y tu vida.
  • Ponerte crema te obliga a “ponerte en contacto” con vos misma. Literalmente. Deberíamos aprovecharlo.
  • Elegir una crema hace que te enfrentes con aquello que tenés que mejorar. No es una pavada.
  • Que tus hijos te vean “cuidarte” es una gran enseñanza.
  • Las cremas no son mágicas (Si conocés alguna mágica, avisame) y los resultados se ven en el tiempo. Eso también es una gran enseñanza, primero para vos y después para tus hijos. Ponerte crema es un acto de fe.
  • Si sos perseverante en algo, es más fácil luego extender ese ejercicio a otras cosas.

Puede que vos te embadurnes desde los 15 y que todo esto te parezca obvio, puede que elijas otras cosas que te hagan transitar todo esto, pero para mi, además de positivo, fue una novedad. Es que no se trata de negar las huellas de los días, sino de llevarlas del mejor modo posible.

Y estuvo buenísimo el proceso. Y las cremas.

 

Nota: Para las más curiosas, éste es el tratamiento que probé y que super recomiendo, porque sino, sabemos, no estaría aquí.

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Tratamiento ISDIN Glicoisdin: .

  1. Gel facial Antiedad: Para piel con impurezas: Realiza un efecto peeling suave que permite la renovación de la epidermis. Su uso continuo estimula la síntesis de colágeno, elastina y hialurónico propio.
  2. Crema Facial Antiedad: Para piel seca: estimula la síntesis de colágeno, elastina y el hialurónico propio. Además contiene aceite de borraja y ceramidas que aportan hidratación y elasticidad a la piel. Permite la renovación celular respetando la función barrera de la piel.
  • Ayuda a disminuir las líneas de expresión y arrugas 
de la piel envejecida, proporcionándole un aspecto más luminoso, firme y suave.
  • Activa la renovación celular, eliminando las células muertas y consiguiendo un efecto antiaging gracias 
al ácido glicólico.
  • Aporta hidratación, suavidad y elasticidad a la piel gracias su elevado contenido en aceite de borraja.
    Para todas las edades.

Para mas info: http://www.isdin.com/es-AR/isdin-glicoisdin

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