Sobreviviente

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NiñosYo ya odiaba las vacaciones de invierno. Nunca me gustaron. Tanto niño suelto y excitado, tanto padre malhumorado… No son para mi.

Durante las vacaciones de invierno a mi me acontece un ahorro involuntario, porque ni borracha voy al shopping. Eso antes de tener hijos claro, ahora en realidad hay que ahorrar todo el año para poder comprar un jugo a 10 veces su precio habitual en la obra de teatro para la que de casualidad conseguiste entrada, pero atrás de una columna, que te costo como su fuera un palco presidencial y que de todos modo no era la obra que querían ver tus hijos.

Si en tu adolescencia fuiste un jugador de tetris compulsivo capaz ahora podes organizar la agenda de tus hijos (De la tuya olvidate). Porque da la casualidad de que ni vos ni tus padres (los abuelos que también trabajan) tienen vacaciones. Pero la niñera capaz si. Y las actividades extracurriculares con las que contas para mermar las energías de las criaturas también. No hay danzas. No hay fútbol. No hay arte. No hay nada. Bueno, si, hay niños que duermen hasta tarde, se acuestan después que vos y buscan peligrosamente actividades para entretenerse. Como cambiarle las pilas a todos los controles remoto de la casa, ver cuánto de tu perfume importado sale si aprieta sin parar o comprobar si el gato come polenta. Cruda.

Este año además hemos tenido una prueba extra: Conseguir un espectáculo infantil digno que no estuviera protagonizado por una de las participantes de Bailando x un sueño. La vieron a Nazarena, en bolas claro, charlando con voz de tarada con un robot pasado de moda? Es durísimo.

Ahora, el día antes, ya con la mochila preparada, el uniforme listo y le nena agotada de tanta actividad vacacional, podemos decir que una vez más, hemos sobrevivido. Me siento sin embargo como si hubiera participado en el Iron man. Y hubiera salido última.

Madres argentinas, buen comienzo de clases. Para algunas cuestiones, nada mejor que la rutina. Je.

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