Tenés la boca llena?

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chupa-chupsPromediaba el partido, que me importa nada, la tele prendida como telón de fondo y mi hija mayor mirando eso tan raro en casa que se llama fútbol. La menor haciendo lío, lo normal.

Yo voy y vengo acomodando, ordenando, juntando, delirando, la vida misma. Y en la mitad de la cuestión la mayor que pregunta: Mamá, quién es Maradona? Y eso que todavía no había empezado la conferencia de prensa.

No supe bien que responderle. El tipo me caía particularmente bien, su historia siempre me conmovió. Y desde hace unos años me desagrada abiertamente. Aunque su antes me sigue conmoviendo. De todos modos, ni lo que me conmueve ni lo que me desagrada es tanto. No lo amo y no lo odio. Me resbala y me la banco.

A la nena le podría haber mostrado la home de Facebook en donde millones de personas lo puteaban hasta en arameo porque el gol todavía no había sido. Pero no me pareció. Es muy menor.

Le hablé del mejor jugador del mundo, de las alegrías para el pueblo y de la camiseta. Luego le expliqué sobre su actual función de DT y el resto me lo guardé. Ella entonces ahí si comprendió y me dijo que era como el papá de Troy en High School (Evidentemente es una generación perdida):

Luego el gol, el amor renacido, la emoción general y un ratito después la invitación a que la chupen. Todos, aunque algunos entendieron que era sólo para la prensa.

Me gustan las malas palabras y los insultos en general, me parecieron muy ignorantes todas las declaraciones anti periodismo, más allá de que algunos hayan efectuado realmente el pedido de oralidad del otora jugador, pero claro, en otros contextos. Conozco las necesidades de muchos famosos de ser publicados. Y me dan pena. Conozco la necesidad de muchos periodistas de ser más noticia que la noticia. Y me dan ídem. En el medio, un mundo, la mayoría, de gente normal. Incluso famosos y periodistas. Desde cuando el insulto está relacionado con la libertad de prensa?

Para cuando empezó la conferencia la tele ya estaba apagada. Gracias a Dios. Porque mucho más difícil que explicar quién es Maradona es explicar qué implica chuparla.

Podría hacer un post únicamente dedicado a eso, a lo que implica. Es más, hay quienes me han reclamando algún escrito sobre el tema. Lo guardo entonces, pero no me aguanto y digo que para chuparla hay que contar con un común acuerdo (Además de con una buena técnica). Y que pedir que te chupe (cualquier parte de tu cuerpo) alguien qué te desagrada no habla más que de tu confusión. General. Pero con esto sigo luego.

Creo, volviendo, que un insulto bien puesto vale y suena a gloria, y creo que no fue este el caso, más allá de que no sea políticamente correcta mi declaración. Ahora, los que pusieron al cebollita, que de capas por descubrir ya no tiene nada, en ese lugar. Qué esperaban? Si te ponés de rodillas, a esa altura y con la trompa abierta en forma de O, no podes andar reclamando un beso en la frente. Sobre todo porque tenés la boca llena.

Y para terminar, so pena de que me rebajen a puteadas, yo soy de los que no creen que Maradona sea Dios. Pero no por lo desagradable de la reacción (y de la relación), sino porque una de mis mejores amigas me dijo que Google era Dios. Y le creo. Primero porque es mi amiga y segundo porque parece que no tengo que chuparle nada.

Promediaba el partido, que me importa nada, la tele prendida como telón de fondo y mi hija mayor mirando eso tan raro en casa que se llama fútbol. La menor haciendo lío, lo normal.
Yo voy y vengo acomodando, ordenando, juntando, delirando, la vida misma. Y en la mitad de la cuestión la mayor que pregunta: Mamá, quién es Maradona? Y eso que todavía no había empezado la conferencia de prensa.
No supe bien que responderle. El tipo me caía particularmente bien, su historia siempre me conmovió. Y desde hace unos años me desagrada abiertamente. Aunque su antes me sigue conmoviendo. De todos modos, ni lo que me conmueve ni lo que me desagrada es tanto. No lo amo y no lo odio. Me resbala y me la banco.
A la nena le podría haber mostrado la home de Facebook en donde millones de personas lo puteaban hasta en arameo porque el gol todavía no había sido. Pero no me pareció. Es muy menor.
Le hablé del mejor jugador del mundo, de las alegrías para el pueblo y de la camiseta. Luego le expliqué sobre su actual función de DT y el resto me lo guardé. Ella entonces ahí si comprendió y me dijo que era como el papá de Troy en High School (Evidentemente es una generación perdida):
Luego el gol, el amor renacido, la emoción general y un ratito después la invitación a que la chupen. Todos, aunque algunos entendieron que era sólo para la prensa.
Me gustan las malas palabras y los insultos en general, me parecieron muy ignorantes todas las declaraciones anti periodismo, más allá de que algunos hayan efectuado realmente el pedido de oralidad del otora jugador, pero claro, en otros contextos. Conozco las necesidades de muchos famosos de ser publicados. Y me dan pena. Conozco la necesidad de muchos periodistas de ser más noticia que la noticia. Y me dan ídem. En el medio, un mundo, la mayoría, de gente normal. Incluso famosos y periodistas. Desde cuando el insulto está relacionado con la libertad de prensa?
Para cuando empezó la conferencia la tele ya estaba apagada. Gracias a Dios. Porque mucho más difícil que explicar quién es Maradona es explicar qué implica chuparla.
Podría hacer un post únicamente dedicado a eso, a lo que implica. Es más, hay quienes me han reclamando algún escrito sobre el tema. Lo guardo entonces, pero no me aguanto y digo que para chuparla hay que contar con un común acuerdo (Además de con una buena técnica). Y que pedir que te chupe (cualquier parte de tu cuerpo) alguien qué te desagrada no habla más que de tu confusión. General. Pero con esto sigo luego.
Creo, volviendo, que un insulto bien puesto vale y suena a gloria, y creo que no fue este el caso, más allá de que no sea políticamente correcta mi declaración. Ahora, los que pusieron al cebollita, que de capas por descubrir ya no tiene nada, en ese lugar. Qué esperaban? Si te ponés de rodillas, a esa altura y con la trompa abierta en forma de O, no podes andar reclamando un beso en la frente. Sobre todo porque tenés la boca llena.
Y para terminar, so pena de que me rebajen a puteadas, yo soy de los que no creen que Maradona sea Dios. Pero no por lo desagradable de la reacción (y de la relación), sino porque una de mis mejores amigas me dijo que Google era Dios. Y le creo. Primero porque es mi amiga y segundo porque parece que no tengo que chuparle nada.

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