Tu relación con los demás: El antes y el después de tener un bebé

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Las relaciones con las personas que te rodean cambian cuando nace el bebé. ¿Lo notaste?

El cambio es brusco. Fueron meses de cuidados y mimos. Te ceden el asiento, te preguntan cómo estás y no te dejan hacer nada. Tuviste a tu hijo y todo cambió: llegas a algún lado agotada y enseguida te quitan al bebé de los brazos pero nadie agarra tu bolso ni la sillita del auto y si tienes mucha suerte alguien te indica en dónde te puedes sentar, pero ya no guardas esperanzas al respecto.

No te extraña, ese bebé chiquito también es prioridad para ti, pero bueno, sería agradable que al menos alguien recuerde saludarte.

Es que hay un antes y un después, el ecosistema de vínculos se reorganiza. Nadie es lo que era. Ni siquiera tú.

  • Suegra: Ya no eres la que se llevó al hijo. Eres la que le trajo un nieto. Aprovéchalo.
  • Pareja: Va a oscilar entre reclamarte atención y no darte ni la hora porque está jugando son SU bebé. Manéjalo.
  • Madre: Pasa a ser la persona que más vas a comprender en el mundo. Y la que más te va a comprender a ti. Disfrútalo.
  • Padre: Vas a seguir siendo su nena. Pero más importante, tu bebé va a ser su nieta. Acéptalo.
  • Cuñados: Si son mayores que ti se convierten en aliados. Si son menores, te van a dejar de invitar a fiestas nocturnas y te van a empezar a servir solo jugo porque bueno, ahora eres “mamá”. Agradece o insúltalos, según corresponda.
  • Hermanos: Se acabaron las peleas. Ahora son tíos. Abusa.
  • Hijos: Enojados porque les trajiste un hermano, van a empezar una batalla cuerpo a cuerpo para colonizarte. Explícales.
  • Mascotas: Ídem punto “hijos”. Haz que tus hijos les expliquen.
  • Tus amigas: Las más relajadas y maduras te van a acompañar y a ayudar. Las más inmaduras van a ofenderse porque te “perdieron”. Haz lo mismo que con tus cuñados.
  • Compañeros de trabajo: Incluso la más odiosa va a caer rendida a los pies de la “visita” del bebé al trabajo. Diviértete.
  • Madres en general: Pasan a incluirte en una especie de grupo selecto, te hablan aunque no te conozcan y puede ocurrir que se metan en donde no deben. Pero también son una red de contención e información invalorable. Evalua cada caso y ponte ti misma del lado que corresponda.
  • El resto del universo: Te va a decir “mami”. Explícales que sí, eres mami, pero no de ellos.

 

 

No te pongas nerviosa. Con el tiempo vas a volver a conquistar espacios, los viejos y algunos nuevos. Además, los niños crecen y a veces no son tan adorables para los demás.

Pero la verdad es que el vínculo que cambia de modo más profundo es aquel que tenías contigo misma: Ahora eres madre. Súmalo al resto de cosas que te constituyen. Y gózalo.

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